supermag se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, visita Depuración en WordPress para más información. (Este mensaje se añadió en la versión 6.7.0.) in /home/partenon/public_html/wp-includes/functions.php on line 6121Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había extraviado
Lucas 19:10“Hijo de Hombre”, se llamó Jesús a sí mismo indicando con su origen el propósito de rescatar la identidad humana original perdida. Este proceso de recuperación no consiste en agregar algo nuevo a la vida, sino en darse cuenta de lo que ya es: conciencia eterna entretejida en cuerpos temporales, materia y espíritu entrelazados. El apelativo Abba, Padre, usado por Jesús para referirse al Eterno, revela la unidad indisoluble. En esta certeza afirmó: “Yo y mi Padre somos uno”, asumiendo de forma individual la narración del libro de Génesis sobre el origen de la humanidad: “Creó, pues, Dios, al género humano conforme a su imagen… varón y mujer los creó” (1). De este modo, al llamar Padre a Dios no sólo se incluyó a él mismo en esta filiación, sino incorporó a toda la humanidad.
El Padre no es ajeno a su creación, no está adentro ni afuera: le es inherente. Nada existe fuera de su presencia: “no está lejos de ninguno de nosotros, porque en Él vivimos, nos movemos y somos… somos de origen suyo” (2). Esta realidad predeterminada no depende de nuestras obras o creencias. Lo que sí depende de nosotros es despertar a la forma de existencia que trasciende la percepción sensorial y darnos cuenta que somos individuos entrelazados en una totalidad. Para vivificar la unidad que constituye el diseño original de la creación se requiere la voluntad, la sensibilidad y la participación inteligente de cada persona. Al activarse la conciencia unificada se alcanza el propósito del Enviado cuando oró por la humanidad diciendo: “… que todos sean uno; como tú Padre mío eres en mí y yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros”(3).

El salto hacia la nueva conciencia implica abandonar la creencia en el pequeño yo como fundamento de provisión y seguridad; confiar en la verdadera fuente inherente a la vida: “cuyo origen no lo sé, pues no le tiene, más sé que todo origen de ella viene, aunque es de noche” (4). En el diálogo nocturno con Nicodemo, Jesús le explicó que para lograr el tránsito de la conciencia fragmentada (“la carne”) a la conciencia de unidad (“el espíritu”)es necesario “nacer de nuevo”: “Si alguno no nace de nuevo, no podrá ver el reino de Dios…” (5). El reino de Dios, también llamado en el Evangelio según Mateo “reino de los cielos”, es un estado de conciencia que se alcanza con la comprensión de la unidad, transformándose la antigua manera de existir en una nueva forma de pensar, sentir y actuar. Del egoísmo, la insensibilidad, la competencia y la indiferencia hacia el prójimo se accede al amor y a la compasión. Este reino, al que Jesús dedicó gran parte de sus enseñanzas, permanece oculto en el estado la conciencia fragmentada. El reino es interior y está aquí, es la comprensión y la puesta en marcha en cada individuo de una forma de vida que tome en cuenta la unidad espíritu materia: “No viene el reinado de Dios con observación, ni dirán: Mira ‘Aquí’ o ‘Allá”…porque el reinado de Dios dentro de vosotros está”, traducción literal del texto original griego (6).
El siguiente relato de la sanación de un hombre ciego ilustra el proceso de transición entre el estado fragmentado y el estado unificado de la conciencia: “…le trajeron a un ciego…tomó al ciego de la mano, y sacándolo fuera de la aldea, escupió en sus ojos, le impuso la mano y le preguntó: ‘Qué ves?’ Y viendo, dijo: Veo a los hombres como árboles que caminan. Y le impuso nuevamente la mano en los ojos, y fue sanado, y veía todo con nitidez… le dijo ‘Ni siquiera entres en la aldea, ni se lo digas a nadie en el pueblo’ (7). No entrar a la aldea ni decirlo al pueblo es la condición para crear la nueva conciencia cuya formación constituye un proceso progresivo en espiral ascendente de aprendizaje, comprensión, compromiso y acción. De forma paulatina se alcanza la coherencia entre pensamientos, sentimientos, intenciones, palabras y acciones. Para no reforzar la energía remanente de la conciencia fragmentada no se debe retornar al pasado, a la ‘aldea’ . Con la consolidación del nuevo sistema de creencias desaparecen el miedo y sus subproductos: incertidumbre, preocupaciones, ansiedad, tristeza, depresión.
“El que… mira atrás de sí, no es apto para el reino de Dios” (8), reino interno en cada ser humano que consiste en no abandonar bajo ninguna circunstancia la certeza de la unidad entre la parte y el Todo. Este sistema de creencias produce reacciones diferentes a las que genera el estado de conciencia fragmentada que busca satisfacer prioritariamente los propios intereses, enalteciendo al pequeño yo por encima de la unidad. Jesús alertó que “Ojo por ojo y diente por diente” (9) o “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo” (10) es la negación de la unidad en el Padre. Fue imperativo al decir “Amen a sus adversarios, bendigan al que los maldice, hagan el bien al que los aborrece y oren por los que los llevan por la fuerza y los persiguen” (11) como forma de vida en unidad en el Padre.

La persona que oscila entre la creencia de ser un yo separado y la conciencia de unidad en el Padre es como un reino dividido: “Todo reino dividido contra sí mismo será aniquilado, y toda casa o ciudad dividida contra sí misma, no permanecerá en pie” (12). Con la comprensión de la unidad se transforma la mente fragmentada mitigándose el conflicto entre pensamientos contradictorios. La persona dividida en sí misma es cautiva de ilusiones que tergiversan su entendimiento. La incongruencia entre pensamientos y acciones crea sentimientos de carencia. La lucha interna por mantener vigentes dos sistemas de creencias incompatibles provoca inquietud, incertidumbre, culpa y tristeza. En estas condiciones la persona no es capaz de alcanzar paz, que es un estado permanente de armonía interna independiente de factores externos.
No se logra vivir en paz mientras no se elimina la fluctuación entre los dos sistemas de creencias: “Nadie…pone vino nuevo en odres viejos, no sea que se revienten los odres, y el vino se derrame y los odres se echen a perder” (13). El “odre viejo”,metáfora que evoca las creencias fundamentadas en la conciencia fragmentada, anulará el nuevo conocimiento, reforzándose las necesidades de aceptación, seguridad y control e incrementándose el aislamiento del sujeto en la particularidad, en detrimento del “vino nuevo”, la conciencia de interconexión. El trabajo de “nacer de nuevo” —no regresar a la aldea— es individual y transforma la conciencia fragmentada —estado de desamor— en conciencia unificada —estado de amor, de reconciliación entre opuestos.
La expansión de la conciencia desde la visión del mundo limitada a lo particular inmediato y efímero hasta abarcar lo Real eterno e infinito crea un abanico de posibilidades que se expresan en conductas pacificadoras de la existencia. El prójimo deja de concebirse con indiferencia como una existencia ajena, separada y se asimila como un yo extendido cuyo bienestar concierne como propio. La regla de oro es una guía perfecta para no errar el blanco de la compasión: “Y como ustedes quieran que los hombres los traten, así también trátenlos ustedes” (14). O, dicho de otro modo: “Amarás a tu prójimo como a tí mismo” (15). Bajo la guía de Jesús se libera el sujeto de los apegos al yo fragmentario y sus circunstancias; asimismo se colapsa la identidad enfocada en el binomio aceptación/rechazo. Surge un reconocimiento no selectivo, incluyente, que acepta de igual modo a los semejantes y a los diferentes, anulándose los prejuicios y juicios.
Es necesario distinguir entre apego y amor. El apego genera miedo de perder el objeto deseado, persona o cosa, debido a la impermanencia inherente a todo lo material. La mente formula deseos de forma constante. Cuando se satisface un deseo se experimenta temporalmente placer; cuando desaparece esta sensación, la mente crea un nuevo deseo de forma tal que el sujeto vive atado a esta producción mental de insatisfacción permanente. El apego crea división, competencia, conflicto debido al deseo de dominación, posesión y control. En el estado de amor no existe aferramiento a lo particular ni deseos compulsivos condicionados por la naturaleza material. Cuando desaparece la ilusión de un yo separado, el individuo trasciende de las falsas ideas de un universo fragmentado a la comprensión incluyente y respetuosa de todo lo existente. Al salir del espejismo de las apariencias entiende que en lo múltiple se manifiesta la unidad.

Jesús se identificó a sí mismo y a sus seguidores como luz: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que encontrará para sí la luz de la vida” (16); “Ustedes son luz del mundo” (17). Nuestro origen común es la luz, nuestro destino final es la luz, la misión que tenemos es convertirnos en luz, salir de la noche oscura del alma. La lámpara es una imagen frecuente en las Escrituras que fue utilizada por Jesús para denotar el estado de conciencia: “La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; así pues, cuando tu ojo sea inocente, también todo tu cuerpo resplandecerá, pero si fuera malo, también todo tu cuerpo estará entenebrecido” (18). La persona unificada, atenta al reino interior, resplandece como una lámpara encendida que debe ponerse “encima de un candelero, para que los que entren vean su luz” (19). Alertó: “Ten cuidado… para que la luz que hay en tí no sea tinieblas” (20). En contraste con las metáforas relacionadas con la luz está la del ladrón de noche, el ego falso que domina en la oscuridad de la conciencia: “si el dueño de la casa supiera en qué hora de la noche vendrá el ladrón, estaría alerta y no permitiría que irrumpiera en su casa” (21).
El diseño humano, unidad de materia y espíritu, temporal y eterno, prevé la posibilidad de vivir en este mundo físico con una conciencia semejante a la que caracteriza a los seres inmateriales de luz. Para restituir la memoria de este diseño original, existe un código resguardado durante milenios por la sabiduría perenne: la conciencia unificada enseñada por Jesús para liberar a la humanidad de la opresión a la que está sometida por parte de fuerzas espirituales. Estas entidades actúan desde las sombras y a través de jerarquías humanas que mantienen a los individuos en ignorancia respecto a su origen. La prisión está edificada sobre la incertidumbre, la inseguridad y el miedo que constituyen el entramado con que los poderes políticos, financieros y religiosos mantienen el cautiverio terrestre.
Cerrarse sobre sí mismo y lo ‘suyo’ crea un espacio falacioso de seguridad: el aferramiento a la particularidad individualista obstruye el desarrollo de las múltiples capacidades humanas. Mientras más se defiende al pequeño yo y su imagen, más se acrecienta el miedo de perder esta particularidad, estableciéndose una lucha permanente por imponerse, sobresalir y dominar que genera ansiedad y mantiene a la persona en insatisfacción, incoherencia, disociación. El individuo bajo la dirección del ego falso trata de controlar su malestar existencial compitiendo con todo y con todos para sentirse dominante. La apología del yo impide la evolución de la conciencia hacia los mundos superiores de donde provenimos, a los que pertenecemos.

Desde la perspectiva de la existencia fragmentada se considera que el éxito de una persona se mide por los recursos materiales a su disposición y el poder que ejerza. Esta ideología conduce a formas de vida destructivas generando estados crónicos de ansiedad que se manifiestan con diversos síntomas físicos y psicológicos como son: irritabilidad, impaciencia, insomnio, desórdenes alimenticios, adicciones, depresión, dolores corporales, cansancio, gastritis, falta de aire, hipertensión, entre otros. Para Jesús la meta de la vida no es acumular bienes materiales, sino activar y ejercer el poder cohesionador, integrador, del amor. Quien vive en armonía con su origen, que es el llamado de Jesús, despliega paz: “dichosos los que hacen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (22) del mismo modo que fueron llamados hijos de Dios los profetas del antiguo Israel y Jesús.
El hijo de hombre e hijo de Dios, el profeta de Nazareth hijo de María, hijo de David, explicó la Torah a un pueblo iletrado de pescadores y agricultores —pobres y marginados— y mujeres a quienes les estaba prohibida la instrucción religiosa. Jesús enseñó a estas multitudes a distinguir entre la ley transmitida por Moisés y los profetas y las doctrinas añadidas por las grupos sacerdotales dominantes. Su método de enseñanza no sustituyó a una doctrina por otra, sino cuestionó los condicionamientos heredados, impulsando a su audiencia a interrogarse libremente sobre las intenciones de los líderes religiosos a los que llamó “ciegos guías de ciegos”, “sepulcros blanqueados que exteriormente parecen hermosos, pero en el interior están llenos de huesos de muerto y de toda inmundicia” (23). Líderes que hoy, del mismo modo que en el Israel del siglo I, tergiversan las Escrituras para ejercer control social.
Jesús es libertador de conciencias, sanador de cuerpos y almas, tan presente aquí y ahora como cuando caminó por Judea, Samaria y Galilea: “El espíritu de Yahweh está sobre mí. Por eso me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres, y me ha enviado para restaurar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos” (24). “Mi reino no es de este mundo” (25) respondió a sus contemporáneos, indicando de este modo que la liberación prioritaria es espiritual; las condiciones materiales de existencia son consecuencia del estado de ceguera espiritual. Los hombres y mujeres despiertos en conciencia unificada rompen no sólo sus propias cadenas, sino las cadenas atávicas que impiden el florecimiento pacífico, igualitario y equilibrado de toda la creación.

Al recuperar la verdadera identidad a la que nos conduce Jesús, desaparecen los temores que inmovilizan en la pequeñez del yo fragmentado. La lucha “no es contra carne y sangre, sino contra principados, contra gobernantes, contra los poseedores de este mundo de tinieblas y contra los espíritus malignos que están bajo los cielos” (26). Estos poderes espirituales y gobiernos materiales, disfrazados de “ángeles de luz”, son hostiles al desarrollo espiritual y material equitativo e integral de la humanidad. No estamos desamparados para emprender la lucha por la liberación espiritual, mental, física y emocional. Dijo Jesús: “Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y la Tierra… yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (27).
(1)Génesis 1:27 Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos. Instituto Cultural Alef y Tau 2006
(2) Hechos 17:28 id
(3) Juan 17:21 id
(4) San Juan de la Cruz Que bien sé yo la fonte que mana y corre Obras Completas Editorial Monte Carmelo 2003
(5) Juan 3:3,7 ibid
(6) Lucas 17:20,21 El Nuevo Testamento griego palabra por palabra, Sociedades Bíblicas Unidas 2012
(7) Marcos 8:22-26 Biblia Peshitta op cit
(8) Lucas 9:62 id
(9) Mateo 5:38 ibid
(10) Mateo 5:43 ibid
(11) Mateo 5:44,45 ibid
(12) Mateo 12:25 ibid
13) Mateo 9:16-17 ibid
(14) Lucas 6:31 ibid
(15) Mateo 22:39 ibid
(16) Juan 8:12 ibid
(17) Mateo 5:14 ibid
(18) Lucas 11:34 ibid
(19) Lucas 11:33 ibid
(20) Lucas 11:35 ibid
(21) Mateo 24:43 ibid
(22) Mateo 5:9 ibid
(23) Mateo 23:27 ibid
(24) Lucas 4:18-19 ibid
(25) Juan 18:36 ibid
(26) Efesios 6:12 ibid
(27) Mateo 28:18,20
… pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra
Santa Teresa de LisieuxSomos entidades híbridas: esencia espiritual infundida en cuerpos materiales en profunda interrelación mutuamente influyente que nos deja abierta la posibilidad de escoger cómo deseamos existir. La decisión que tomemos definirá no sólo nuestra presencia en el mundo material como individuos consustanciales con el Creador o como depredadores, sino además el modo en que existiremos después de morir. Esta unidad indivisible nos inscribe en dos planos de existencia: el material temporal común a toda la creación y el infinito eterno.
Esta interrelación nos otorga plena capacidad para transformar la materia en inteligencia infinita o para reducirla a un estado de caos. Bajo nuestra responsabilidad está todo lo creado, incluidos el agua y la tierra que son entidades vivas como lo es todo el universo. El Eterno da forma y sostiene a todo lo existente; la humanidad hecha de arcilla y espíritu, temporal y eterna a la vez, tiene la posibilidad de actuar en armonía con su esencia espiritual. Solamente mientras estamos encarnados podemos expandir nuestra conciencia de unidad o limitarla a lo inmediato y a lo particular. En el Zohar el cuerpo humano es llamado naal, zapato porque, así como el zapato sólo cubre el extremo inferior del cuerpo, en el cuerpo humano sólo entra el extremo inferior de nuestra esencia inmaterial; el resto se extiende en unidad hasta mundos no materiales de inteligencia y compasión infinitos.

El ser humano consciente de su realidad infinita conecta el cielo con la tierra; cuida y respeta todas las manifestaciones de la creación temporal, incluido su propio cuerpo, pero se comporta como un ser eterno reflejando la conciencia de unidad en todo lo existente. Mujeres y hombres de todas las culturas y religiones han mostrado que aún sometidos a las peores vilezas y en dramáticas condiciones de existencia —como son la pobreza extrema y los campos de concentración— es posible vivir en conciencia infinita. Cuando cesa el aferramiento a la particularidad y se desvanece la idolatría al cuerpo, la muerte ya no se entiende como el fin de la vida sino como su transformación. Nuestro propósito no es ser ángeles incorpóreos —ya hay infinidad de ellos y no nos corresponde ese lugar en la creación— sino seres plenamente humanos, enteramente conscientes de nuestra capacidad y responsabilidad de vincular la vida material y la inmaterial, los planos más densos con los más sutiles.
El cuerpo energético que se forma como resultado de los pensamientos, sentimientos, intenciones, palabras y acciones que acostumbramos a tener durante la vida material no desaparece después de morir. Esos estados energéticos guardan, entre otras informaciones, las relativas a los hábitos y a la apariencia física que caracterizaron en su vida material a las personas ya fallecidas. Por medio de dichas energías ellas continúan presentes en estrecho contacto con los vivos, influenciándolos, aunque éstos no sean conscientes de su existencia.
Al desaparecer la ilusión de un yo separado se accede a la conciencia unificada, transformándose la angustia existencial en sentido trascendente de la vida. La persona que logra esta transformación se libera de los apegos de su naturaleza animal, renuncia a ser una voluntad individual en discordia con otras voluntades particulares y se unifica con la voluntad suprema. La individualidad, la diferencia entre las partes, es el fundamento de la pluralidad que caracteriza a la creación, pero hay que ir más allá del árbol y mirar el bosque como unidad sin perder de vista la particularidad del árbol.

El mal es la negación de la conciencia de unidad, su no aceptación. Los pensamientos y acciones de desunión, de desamor, se manifiestan en odio y miedo. El miedo, que es la falta de amor, restringe, contrae. Quien vive en el estado energético de miedo se mantiene constreñido a recibir, permaneciendo en conflicto, confusión, carencia, desequilibrio; no fluye, se estanca. Quien se aferra a predominar en su pequeño yo, enalteciéndolo como si fuera Todo se estanca en su fragmento, en su particularidad, convirtiéndose a sí mismo en ídolo. El cuerpo energético de la persona que no se desprende de esta idolatría permanece después de su muerte en un estado de desorden y turbulencia aún más agudo que el experimentado durante su vida material, debido a que carece del cuerpo físico que es el vehículo para obtener la satisfacción del deseo. El aferramiento idolátrico a la particularidad —a un yo y lo mío— obstaculiza el alcance al que pudiera acceder la conciencia humana.
El estado energético de amor caracteriza a la conciencia de unidad; donde hay amor hay paz. El amor, además de una emoción es una energía, un poder que aglutina a lo particular en lo general. Por lo contrario, la conciencia fragmentada fija su atención en lo particular porque no comprende lo general, no percibe la integración de todo lo existente. El odio es un estado energético de aferramiento a un falso yo: odia quien vive ignorando al prójimo, quien lucha por ejercer control sobre personas y situaciones para afianzar la particularidad de su pequeño yo y sentirse seguro. Como un Narciso prisionero de su propia imagen, no se aparta del reflejo efímero al que se dedica con afán, anhelo y apego, temiendo por encima de todas las cosas perder su particularidad. Este empeño por sostener su singularidad conforma energías negativas que no desaparecen después de morir.
Los sentimientos de desamparo ante lo imprevisible y la imposibilidad de controlar los cambios inherentes a la existencia humana causan incertidumbre. Cada persona se organiza para crear estructuras que le generen seguridad y estabilidad. Sin embargo, a pesar de todas las medidas que puedan tomarse para generar seguridad, la persona sumergida en la visión fragmentada de la existencia vive ansiosa, en estado permanente de alerta. El sujeto agobiado por la incertidumbre que le produce esta vulnerabilidad redirige la energía invertida en el miedo hacia objetos externos que le produzcan emociones alternativas, en un intento inconsciente por controlar la inseguridad que experimenta. Este mecanismo de defensa cambia el foco de atención de sus pensamientos y sentimientos de inseguridad. Aparentemente el miedo desaparece, pero no es así. No puede desaparecer en tanto no se transforme la visión fragmentada que lo origina. La persona que vive bajo estas coordenadas generará un cuerpo energético que no llevará a la liberación espiritual sino a la formación de un ser inmaterial encadenado en sus anteriores hábitos y apegos —que es la verdadera definición de fantasma— o a la reencarnación en un ser humano lastrado por ellos.

Particularizar, fragmentar genera división, conflicto. Donde existe el afán de mantener la particularidad se produce controversia y competencia por imponer las propias particularidades. Si la persona vivió apegada a la particularidad de su ego falso, su cuerpo energético permanecerá estancado en los apegos cultivados en su vida material. La compulsión por dominar y poseer se conserva en el estado incorpóreo. Cuando el sujeto entiende que su triunfo consiste en abandonar la falsa visión de la particularidad desaparecen las contradicciones y como consecuencia, abandona la necesidad de competir como estrategia para lograr su hegemonía: deja de luchar por mantener su particularidad. El propósito de la lucha se reencauza: de ser una contienda por la dominación y el control de otros se convierte en disciplina, en renuncia de los impulsos egoístas para hacer prevalecer los intereses comunes.
Al salir de la distorsión de la realidad causada por la conciencia fragmentada cesa el aferramiento a la singularidad y se comprende que el individuo es manifestación del Todo. Se entiende asimismo que la conciencia de unidad refuerza la verdadera identidad que trasciende a la identidad impermanente de la forma material. Como consecuencia de la asimilación de este conocimiento liberador la persona pacifica su alma: cesan el miedo a vivir y el miedo a morir. No nos debe preocupar tanto comprender estos misterios como tener presente que somos esta gran unidad, que estamos de facto en el Todo, independientemente de nuestro comportamiento, deseo o voluntad, y actuar consecuentemente.
El miedo, la ira, la violencia contra sí mismo y contra otros afligen de forma creciente a la humanidad que no halla consuelo ni sosiego. Una humanidad desesperada que no puede parar ni siquiera para dormir porque se siente insegura y amedrentada. Esta situación caótica es resultado de la falsa idea de fragmentación. La armonía surge al entender que donde pareciera que hay un vacío existe una inteligencia infinita que sostiene y conecta todo con todo: “El cielo, la tierra y yo vivimos juntos, y todas las cosas y yo formamos una unidad inseparable” (Chuang Tzu). Cuando se accede a esta certeza la vida adquiere un sentido infinito y eterno.
Existe una memoria interactiva interdimensional: nada desaparece, todo es almacenado y se conserva intacto en el registro de las manifestaciones del Todo. Nada muere, nada se extingue. Pasado, presente y futuro constituyen un desdoblamiento del tiempo según es percibido por la conciencia humana, pero en realidad sólo existe el presente. El cuerpo energético conserva el estado de amor u odio, de paz o ira con que vivió, del mismo modo que conserva la apariencia física.

La entidad energética que se mantiene actuante después de la muerte tiende a adherirse por resonancia a personas vivas, reforzando sus características personales. Estas entidades incorpóreas llamadas dybbuk por la mística hebrea influencian los pensamientos y acciones del sujeto al que se adhieren sin que éste se percate de la resonancia en la que está participando. El reforzamiento agudiza los estados previos propios del ser vivo. No sólo los hospitales psiquiátricos y las prisiones sino gran parte de la humanidad está sometida bajo el poder de estas energías incorpóreas.
El estado energético que cultivamos durante la vida material continúa existiendo después de la muerte. Dicho estado puede hacerse de nuevo corpóreo en una reencarnación o puede permanecer incorpóreo, pero con conciencia, como dybbuk, como fantasma en dependencia del tipo, características específicas e intensidad de las experiencias mentales y sensuales que lo conformaron. El proceso de apertura al entendimiento liberador es progresivo; para lograrlo es necesario detener las repeticiones emocionales y liberarse de las falsas identidades y apegos. El cambio ocurre al darse cuenta que el yo físico es una ilusión transitoria. Tenemos la oportunidad de crear hoy nuestra existencia futura, en lo que nos convertiremos después de morir: santas, santos, bodhisattvas, dybbuk o fantasmas. “Camina con los pies en la tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo” —San Juan Bosco.
The post Y DESPUÉS DE MORIR, ¿QUÉ PASARÁ? —Entre el espíritu y la materia first appeared on Aída Reboredo.]]>Whoever controls the people’s fears becomes master of their souls –Niccolo Machiavelli
Aída Reboredo Arroyo…. fill the earth and subdue it; have dominion over the fish of the sea, over the birds of the air, and over every living thing that [h]moves on the earth. To subdue and exercise dominion does not mean to abuse, to kill, or to slave; instead it means to guide, to protect, and to take care. The context of Genesis is precise; to dominate creation excluded animals slaughtering because all beings of the alluded Era were vegetarians: I have given you every herb…. and every tree whose fruit yields seed; to you it shall be for food. Also, to every beast of the earth, to every bird of the air, and to everything that creepson the earth, in which there is life, I have given every green herb for food; and it was so (1).

This peaceful coexistence ended when Adam and Eve, tempted by the most cunning of all the living beings of the field that Yahweh God had made, ate from the forbidden tree of the knowledge of good and evil, becoming gods. In response Yahweh cursed the entire Earth, and said: Behold, Adam –generic name of humankind- has become like one of Us, to know good and evil. And now, lest he put out his hand and take also of the tree of life, and eat, and live forever— Immediately … he expelled him from the Garden of Eden and put a cherub to prowl the east of the Garden of Eden with a sharp sword that turned in all directions to guard the way to the tree of life (2).
The first children of Adam and Eve, Cain and Abel, did not have better luckthan their parents. Abel brought of the firstborn of his flock and of their fat. And the Lord respected Abel and his offering …Cain brought an offering of the fruit of the ground…. but He -the Lord- did not respect Cain and his offering. And Cain was very angry, and his countenance fell. …Cain rose up against Abel his brother and killed him. And He said, What have you done? The voice of your brother’s blood cries out to Me from the ground. So now you are cursed from the earth…. a fugitive and a vagabond you shall be on the earth. Cain went out from the presence of the Lord and dwelt in the land of Nod on the east of Eden. The previous account provides the first record of homicide and animal offering dedicated to Yahweh (3).
There were giants on the earth in those days, and also afterward, when the sons of God came into the daughters of men and they bore children to them. Those were the mighty men who were of old, men of renown (4). The New Testament explains from a spiritual perspective this invasion of foreign beings into the planet: For if God did not spare the angels who sinned, but cast themdown to hell and delivered them into chains of darkness, to be reserved for judgment (5) …and the angels who did not keep their proper domain, but left their own abode, He has reserved in everlasting chains under darkness for the judgment of the great day (6).
For we do not wrestle against flesh and blood, but against principalities, against powers, against the rulers of the darkness of this age, against spiritualhosts of wickedness in the heavenly places (7). Spiritual entities allied with financial, political and
religious hierarchies control the Earth and creation: For we know that the whole creation groans and labors with birthpangs for the creation was subjected to futility, not willingly, but because of Him who subjected it in hope; because the creation itself also will be delivered from the bondage of corruption into the glorious liberty of the children of God (8).
The strategies of these dominant hierarchies are constantly changing, but the purpose of keeping creation prey to vibrations of fear and insecurityremains the same for millennia. Humanity, blinded by itself and ignoring itsliberating role, has not used its intelligence and capabilities to care for creation, but to enslave it. The dominion that was conferred to humankind over the fish of the sea, over the birds of the air, and over everyliving thing that moves on the earth (9) resulted in the unlimited generation of suffering which as a consequence of the law of cause-effect, returns like boomerang onto itself. What is given, is received. Giving and receiving constitutes a single relationship.
Humankind is a unit, a body that faces two options: to awaken to the unified conscience or to continue to be fragmented, enslaved and enslaving, paying tribute to gods considered as omnipotent. Believing in a wrathful god generates the perception of helpless women and men under the power of aruthless demiurge. It is comforting to know that this is not the only visionneither the most real.
To prevent the evolution of human consciousness, the dominant hierarchiesapply various strategies with the purpose of keeping humanity blinded to itsown greatness which have been established in the image and likeness of the creative intelligence. From the cradle to the grave, human life tendsto unfold outside Eden, the place of inner peace that is accessed when fragmented consciousness is transformed into unity. And
whoever is blind in this [life] will be blind in the Hereafter and more astray from the path (10). The state in which you live will determine the state in which you will die. The state, in which you change dimensions, is the state you will continue your existence indefinitely, in the Afterlife (11).

It is liberating to move from a fragmented conscience to a unified one because the dualistic vision is then transformed into an integrating one. The fragments tswhich seemed unrelated are then captured as interdependent elements of unity, generating an inclusive universe for the conscience. This can be synthesized in the Mayan greeting In lak’ech, I am another you, Hala ken, you are another me. Affirmations derived from the Abrahamic religions also referto this unit such as: Shema Israel, Adonai eloheinu Adonai ehad —Hear, O Israel: The Lord our God, the Lord is one (12); I and my Father are one (13); La ilaha illallah —There is no God, but Allah (Unity) (14).
No deceit, no strategy of the powerful has the ability to destroy the truth; it can only be temporarily veiled. The antidote to fear is truth: And you shallknow the truth, and the truth shall make you free (15). What is the truth? Pontius Pilate asked Jesus. The message of Jesus shows his intertwining with a powerful, personal and intelligent force that he called the Father of all creation. Jesus said: If people ask you: Where are you from? tell them: We come from the light, where the light is born of itself. Where it stands and manifests itself in its image. If they ask: Who are you? tell them: We are hischildren and we are the chosen of the Living Father. If they ask you: What is the sign of your Father that is in you? tell them: It is movement and rest (16).
Genesis interprets the flood —natural catastrophe recorded by divers ancient cultures— as Yahweh’s punishment for the wickedness of humanity. So the Lord said, I will destroy man whom I have created from the face of the earth, both man and beast, creeping thing and birds of the air, for I am sorry that I have made them (17). When torrential waters ceased, Noah built an altar to the Lord, and took of every clean animal and of every clean bird, and offered burnt offerings on the altar. And the Lord smelled a soothing aroma. Then the Lord said in His heart, I will never again curse the groundfor man’s sake, although the imaginationof man’s heart is evil from his youth; nor will I again destroy every living thing as I have done (18).
A violent humanity conceives a violent god and presents him suffering and death as a suitable offering; it could not be otherwise. And the fear of you and the dread of you shall be on every beast of the earth, on every bird of the air, on all that move on the earth, and on all the fish of the sea. They are given into your hand. Every moving thing that lives shall be food for you. I have given you all things, even as the green herbs. But you shall not eat flesh with its life, that is,its blood. Surely for your lifeblood I will demand a reckoning; from the hand of every beast I will require it, and from the hand of man. From the hand of every man’s brother I will require the life of man (19).
Non-violence as a practice is the ethical basis for the creation of a just and peaceful society and is within the reach of each individual. We
have the power to free ourselves through the practice of non-violence. Jesus and Buddha Siddhartha Gautama among other spokesmen of the message of unity, took the praxis of non-violence as the axis of their teachings in contrast to the practice of systematic and indiscriminate violence exercised by the dominant spiritual and human hierarchies. Those who choose to free themselves and their environment from these controlling strategies have the power to pacify their thoughts, emotions, intentions, words and actions. The powerful are no longer capable of controlling this quietly and personal power of non-violence which consists in causing no suffering to any creature, with no exceptions. Practicing non-violence requires the awareness of interconnectedness to be stronger than the energies of anger, ambition, and fear. In societies whose governments, religious and financial hierarchies legitimize violence as a way of life, the individual practice of non-violence creates transformative resonances since everything is intertwined and mutually determined as infinite reflections in a mirror.
Parallel to animal sacrifices practiced by the people of Israel, there were also non-bloody rituals such as those performed by the king and priest Melchizedek, who brought out bread and wine, and blessed him saying: Blessed be Abram of God Most High, Possessor of heaven and earth; And blessed be God Most High, Who has delivered your enemies intoyour hand. So Abram gave him a tithe of all (20). This significant fact that bears witness to a priesthood free from animal slaughter is only mentioned briefly in Genesis and in Psalms before becoming an important theme of the book of Hebrews, where Jesus self-identify himself as a priest of the Order of Melchizedek: The Lord has sworn and will not relent, you are a priest forever according to the order of Melchizedek (21).
Years after meeting Melchizedek, Abraham heard a voice asking him to offer hisson Isaac in holocaust, a request that did not surprise him since children offerings to the god Moloch were common. Moloch was the fearsome and powerful deity of Babylon and Ur of the Chaldeans, Abraham’s home city. Then they came to the place of which God had told him. And Abraham built an altar there and placed the wood in order; and he bound Isaac his son and laid him on the altar, upon the wood. Abraham stretched out his hand and took the knife to slay his son but the Angel of the Lord called to him from heaven: Do not lay your hand on the lad, or do anythingto him; for now I know that you fear God, since you have not withheld your son, your only son, from Me. Then Abraham lifted his eyes and looked, and there behindhim was a ram caught in a thicket by its horns. So, Abraham went and took the ram, and offered it up for a burnt offering instead of his son (22). These events happened in a place called Mount Moriah, chosen centuries later by King David to build the Temple of Jerusalem.
Animals and humans share a common material origin: both are called in Genesis living souls (nephesh). This similarity could be the cause that allowed the god of Abraham to be pleased with the substitutionary sacrifice of an animal in exchange for human life.… for the life of the flesh is in the blood, and I have given it to you upon the altar to make atonement for your souls; for it is the blood that makes atonement for the soul (23).
According to the Qu‘ran, the sacrificial attempt did not happen to Isaac —son of Sarah— but to Ishmael, son of Hagar the Egyptian woman. Every year on Eid al Adha, the Feast of Sacrifice, the Islamic world commemorates Abraham’s obedience with animal sacrifices.
Exodus, the liberation of the Hebrew people from Egyptian captivity, markedthe beginning of tribulations towards the land promised to Abraham: I give to you and your descendants after you the land in which you are a stranger, all the land of Canaan, as an everlasting possession; and I will be their God (24). Before the exodus, before the tenth and last plague that killed all the first-born Egyptians, the god of Abraham, Isaac and Jacob, ordered Moses: every man shall take for himself a lamb, according to the house of his father, a lamb for a household… your lamb shall be without blemish, a male of the first year….the whole assembly of the congregation of Israel shall kill it….and they shall take some of the blood and put it on the two doorposts and on the lintel of the houses where they eat it. Then they shall eat the flesh on that night; roasted in fire, with unleavened bread and with bitter herbs (25). These sacrifices were reminiscent of the attempted immolation of Isaac by Abraham.

During a period that spanned nearly a thousand years, from the X b.C., date of the founding of the first Temple in Jerusalem by King Solomon, to 70a.d., when it was destroyed by Roman troops, the Temple was an animal slaughterhouse tended by numerous priests from the Levite tradition. The Hebrews did not end animal sacrifices due to doctrinal modifications, but because of the destruction of the Temple and the disappearance of the records concerning the priesthood.
The Passover of the Jews was at hand, and Jesus went up to Jerusalem. And He found in the temple those who sold oxen and sheep and doves, and the money changers doing business. When He had made a whip of cords, He drove them all out of the temple, with the sheep and the oxen, and poured out the changers’ money and overturned the tables. ‘And He said to those who sold doves, Take these things away! Do not make My Father’s house a house of merchandise!’ (26).
There are similarities between the teachings of Jesus and the concepts and practices of the Essenes, the ascetic Jewish community settled mostly on the western shore of the Dead Sea between the I b.C. and I a.C. These similarities include aspects concerning the kingdom of God, the baptism, disregard for wealth, duty to help the poor, weak and the elderly; as well as the rejection of the Temple priesthood and animal sacrifices inherent to its priestly function. The Essenes were recognized healers; their diet consisted of fruits, vegetables, and fish. Jesus differed from the Essene community and from the Judaism of his day on issues regarding women to whom he included having a protagonist role in his groundbreaking ministry.
There are several similarities between the ministry of Jesus and that of Melchizedek as described in the 11Q13 Dead Sea Scroll found at Qumran: He will proclaim… deliverance… from all their iniquities… for it is the year of grace (27). Jesus defined his ministry by reading the scroll of the prophet Isaiah in the Nazareth synagogue: The Spirit of the Lord is upon Me, because He has anointed Me to preach the gospel to the poor; He has sent Me to healthe brokenhearted, to proclaim liberty to the captives and recovery of sight to the blind, to set at liberty those who are oppressed; to proclaim the acceptable year of the Lord… and He began to say to them, Today this Scripture is fulfilled in your hearing (28).
At dinner prior to his capture, Jesus offered fruits of the field: Jesus took bread, blessed and broke it, and gave it to the disciples and said, ‘Take, eat; this is My body.’ Then He took the cup, and gave thanks, and gave it to them, saying, ‘Drink from it, all of you. For this is My blood of the new covenant (29). The new covenant does not consist of external rituals but of the transformation of conscience. Being disciples of Jesus means believing and doing what he believed and did: Then Jesus said to those Jews who believed Him, If you abide in My word, you are My disciples indeed and you shall know the truth, and the truth shall make you free (30). To believe in Jesus means to practice non-violence, disinterested action, love the neighborin the conscience of unity: that they all may be one, as You, Father, are in Me, and I in You (31).
22. At some point, creation will return to its original peaceful state: The wolf also shall dwell with the lamb, the leopard shall lie down with the young goat. The calf and the young lion and the fatling together; and a little child shalllead them. The cow and the bear shall graze; their young ones shall lie down together; and the lion shall eat straw like the ox. The nursing child shall play by the cobra’s hole, and the weaned child shall put his hand in the viper’s den (32). Let’s contribute to the advent of this moment by renouncing violence in all areas of existence. The great transformation of the planet begins with the pacification of our hearts.
(1) Genesis 1:28-30 New King James Version (NKJV)
(2) Genesis 3:1,5,22-23,24 NKJV
(3) Genesis 4:3,4,5,8,11,12,16 NKJV
(4) Genesis 6:1,2,4 NKJV
(5) 2 Peter 2:4 NKJV
(6) Jude 6 NKJV
(7) Ephesians 6:12 NKJV
(8) Romans 8:20-22 NKJV
(9) Genesis 1:28 NKJV
(10) http://www.quran-wiki.com/ayat-17-72-AlIsra
(11) Ahmed Hulusi The Observing One www.ahmedhulusi.org/en/ p 30
(12) Deuteronomy 6:4 NKJV
(13) John 10:30 NKJV
(14) Shahadah, basic statement of the Islamic faith
(15) John 8:32 NKJV
(16) The Secret Gospel of Thomas In Elaine Pagels Beyond Belief. The Secret Gospel of Thomas Random House 2003, Logion 50
(17) Genesis 6:5-7 NKJV
(18) Genesis 8:20-21 NKJV
(19) Genesis 9:2-5 NKJV
(20) Genesis 14:20 NKJV
(21) Psalm 110:4 NKJV
(22) Genesis 22:1,2,9,12,13 NKJV
(23) Leviticus 17:11 NKJV
(24) Genesis 17:8 NKJV
(25) Exodus 12:3,5-8 NKJV
(26) John 2:13-16 NKJV
(27)https://www.academia.edu/35412797/_La_figura_de_Melquisedec_en_Qumrán_DavarLogos_XVI.2_2017_1-19
(28) Luke 4:18-21 NKJV
(29) Matthew 26:26-28 NKJV
(30) John 8:31-32 NKJV
(31) John 17:21 NKJV
(32) Isaiah 11: 6-8 NKJV
La palabra Abba, Padre, evoca la unidad de la criatura con el Creador: Ab, es decir, la unión de los dos universos, hace referencia en hebreo a la palabra ‘Padre’, y solamente accederemos al ‘Padre’ por la unión de la Alef (el universo de la Eternidad) y la Bet (el universo de la fragmentación o espacio-temporal) (1). Este proceso no consiste en unir arbitrariamente dos entidades distintas, sino en comprender e integrar en la vida cotidiana la unidad de lo eterno y lo temporal. Podemos suponer que cuando Yeshua de Nazaret llamó Abba, Padre, al Creador, no se refirió a una filiación padre-hijo excluyente del resto de la humanidad, sino a la unidad de lo eterno y lo temporal existente en la creación. La denominación Hijo de Dios incluye a toda persona: Mirad qué gran amor ha dado a nosotros el Padre, para que hijos de Dios seamos llamados y somos (2).

En el nivel de conciencia dualista, donde la persona entiende su vida como un Yo inserto en el universo fragmentado frente al Todo incomprensible, interpreta su inclusión en la unidad como la disolución de su individualidad, lo que le produce angustia y miedo. En el nivel de conciencia en que la persona se identifica con la unidad, conocer la integración del Yo en el Todo le crea sentimientos de expansión y paz, en la certeza que la vida mortal física es sólo manifestación de la conciencia eterna e infinita. Quien acceda a esta unificación contemplará la fusión de lo infinito y eterno en las manifestaciones temporales y declarará, como Jesús, Yo soy el Todo (3).
Cuando hiciéreis el dos Uno, lo interior como lo exterior, lo exterior como lo interior, lo superior como lo inferior… entonces entraréis en el Reino, dijo Jesús según está registrado en el Evangelio de Tomás (4).Este estado unificado de conciencia fue llamado mente de Cristo por San Pablo(5), condición en la que se percibe la dimensión espacio-temporal como faceta de la Eternidad y se entiende que todo lo existente es gestado en la misma matriz.

No existe nada exterior o ajeno a la unidad comúnmente llamada Dios: el Uno divino está presente en cada partícula existente (6). La profesión de fe islámica, Shahada, consiste en la afirmación La ilaha illa Allah: no existe un Dios sino Unidad, Allah, que se manifiesta con noventa y nueve nombres o propiedades, siendo el primer nombre Rahman, uno de cuyos significados es matriz, otro es misericordia. Cada criatura expresa una determinada combinación única de los Nombres de Allah, lo que crea la multiplicidad en la unidad. El potencial cuántico… conocido en Sufismo como ‘la dimensión de los Nombres’, es el potencial del que nacen las manifestaciones infinitas (7).
La modificación de la visión fragmentada transforma necesariamente la manera de pensar y actuar. Las motivaciones y la energía de los hábitos dejan de estar circunscritas a la búsqueda de satisfacción del yo movido por la tríada aceptación/seguridad/control, absorto en sí mismo. Este apego es remplazado por el estado mental de interconexión que abraza una certeza: Yo y el Padre unidad somos (8). A partir de la corrección del pensamiento se expande la responsabilidad antes ligada exclusivamente al pequeño-yo y lo mío, hacia un vasto Yo que reconoce que El Universo tiene una sola sustancia (9). Esta nueva identidad se fundamenta en la mente de Cristo.
Cristo es Dios, y Jesús es la manifestación histórica, en el tiempo, de Cristo. … El Misterio de Cristo unge toda la materia física con un propósito eterno desde el principio. …Dios ama las cosas convirtiéndose en ellas mismas. …Jesús es el arquetipo humano semejante a nosotros, quien nos mostró lo que es ser Humano Completo… Jesús vino a enseñarnos cómo ser humanos más que a enseñarnos cómo ser espirituales, señala el fraile franciscano Richard Rohr (10).
Cada ser humano posee una chispa del Mesías, del Cristo, una luz divina, un rayo, una imagen de la naturaleza divina impresa en el alma (11) que al activarla le hace copartícipe del cambio universal conocido como la llegada del Massiah, del Mahdi, la segunda venida de Cristo, apelativos hebreo, islámico y cristiano respectivamente, usados para denominar al proyecto de unificación de la creación. Jesús se refirió a la presencia de esta chispa cuando dijo a la multitud: Vosotros sois la luz del mundo (12) asumiendo que él mismo era también luz del mundo (13).
El esperado Mahdi (el salvador) es la iluminación que ocurre con este conocimiento —de la Unidad—: si tú aprehendes este conocimiento entonces tu Mahdi ha llegado, de otro modo morirás sin ver al Mahdi. Si tú estás en esta conciencia y estás viviendo esta realidad, entonces el Mahdi te ha alcanzado (14).
La persona transformada por este conocimiento contempla la Tierra y los mundos visibles e invisibles como un espacio sagrado. Cuando Moisés pastoreaba en el desierto las ovejas de su suegro Jetro, se le apareció el ángel de Yahweh en una llama de fuego, en medio de una zarza. Y él vio que ardía fuego en la zarza, pero la zarza no se consumía. … Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo …Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde tú estás es lugar santo (15).Esta narración indica que la persona consciente de la unión de los dos universos, el espacio-temporal y el eterno, Ab, ha accedido a Abba, al Padre.
Jesús se identificó plenamente con el Padre. Identificarse significa reconocerse como semejante y compartir los mismos propósitos. Identificarse significa amar. En la sinagoga de Nazaret manifestó su identificación retomando palabras del profeta Isaías: El Espíritu de Yahweh está sobre mí. Por eso me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres, y me ha enviado para restaurar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para fortalecer con el perdón a los quebrantados, y para proclamar el año agradable de Yahweh… Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído (16). Quien tiene la vista fija en ser amor no se pierde, no se distrae y es transformado en el Amado: Dios es Amor (17). El Espíritu del Amado une en amor a lo desunido por la ignorancia del desamor, desata a los cautivos perdidos en los abismos espirituales, libera a los oprimidos.
Yo te glorifiqué en la Tierra. … Tu Nombre he manifestado. …para que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado, como también a mí me has amado (18). Jesús remarcó la igualdad ante el Padre: no estableció diferencia alguna entre el amor del Padre hacia él y hacia el resto de la humanidad. Cuando sus discípulos le pidieron que los enseñara a orar, les entregó la oración judía conocida como Padrenuestro —que integra la liturgia del Día del Perdón (Yom Kipur)— remarcando el vínculo con el Padre común YHVH, la unidad viviente. Por medio de esta oración se activa la intención amorosa del orante de unir el cielo y la tierra, el fragmento —la pieza suelta del rompecabezas—con el Todo, lo temporal con lo eterno, modificando la visión fragmentada.

Bahá’u’llah describió el amor a Allah como comunicación, comunión: ¡Oh Hijo del Ser! Ámame para que te ame, si tú no Me amas, Mi amor jamás podrá alcanzarte (19). Amar integra, unifica, despierta de la ensoñación dualista: amada en el Amado transformada, escribió Juan de la Cruz (20). El amor une, disuelve en unidad, anula la falsa dualidad tú/yo, este/aquel, sagrado/profano. Desaparece la visión de un Dios externo, creándose el estado de conciencia de Jesús, la mente de Cristo.
Somos presencia manifiesta del Padre, unidad eterna, hijos e hijas del Dios Viviente (21) del Padre de los Espíritus (22) en cuya presencia vivimos, nos movemos y existimos (23). Cuando se modifica la visión fragmentada y se comprenden la interconexión y la interdependencia se adquiere humildad. La humildad produce un tipo de inteligencia ajena al orgullo y la vanidad; un conocimiento que libera del cautiverio de la materia. De estos cautivos se alimentan las religiones dualistas, los reyes y las reinas, los poderosos y los gobernantes de todas las naciones.
El campo de batalla de Kurukshetra, donde se sitúa el diálogo entre Krishna y Arjuna registrado en el Bhagavad Gita, simboliza la guerra permanente entre los principios de unificación/fragmentación que generan respectivamente comportamientos de amor/desamor y sus efectos colaterales de alegría/paz, o desolación/ansiedad. Cada ser humano tiene la libertad de escoger el principio al que desea servir. Las consecuencias de esta elección resuenan más allá de sus actos y de su existencia particular: repercuten en su relación con la unidad llamada Padre, Yavé, Allah, Brahman, Ahura Mazda, Wakan Tanka, Hunab Ku, Ometeotl, Gran Espíritu, según diversas tradiciones. Esta es la enseñanza perenne de quienes caminan incesantemente en todas las naciones con los pies en la Tierra y la cabeza en el Cielo, reiterando la llamada a despertar del largo sueño de la dualidad.
Si alguna mujer, si algún hombre entiende, acepta y aplica su atributo de ser imagen y semejanza (24) del Viviente, hija e hijo de Dios, vencerá la incertidumbre que genera la aparente dualidad cuerpo/espíritu; con este entendimiento del corazón —la razón es insuficiente para lograrlo— saldrá del pozo de la desesperación (25) y entenderá el significado del Salmo 82,6: ustedes son dioses…todos son hijos del Altísimo (26). Podrá asimismo responder a la pregunta de Jesús: ¿cómo pueden ustedes decir que los he ofendido porque dije que soy Hijo de Dios? (27) y entender su asombro cuando preguntó a Felipe ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? (28). Podrá también responder a la más acuciante de las preguntas humanas: ¿quién soy?

(1) Mario Javier Saban La Cábala La psicología del misticismo judío p.232, Kairós Barcelona 2016
(2) 1Juan 3,1 Nuevo Testamento interlineal griego-español SBU, 2012
(3) Evangelio de Tomás Logion 77,3 Ediciones Índigo, Barcelona 1992
(4) Evangelio de Tomás 22,9-12.21 id
(5) 1Corintios 2,16 Biblia Dios habla hoy, SBU 1994
(6) Ahmed Hulusi The Observing One Ahmed Hulusi 2012, p 26.
(7) Ahmed Hulusi id, p 8
(8) Juan 10,31 Nuevo Testamento interlineal griego-español op cit
(9) Nicola Tesla Todo es luz https://youtu.be/BH9kMRukmRQ
(10) Richard Rohr The Universal Christ, Convergent Books 2019; pp 19,20,23
(11) Meister Eckhart, Vir meus servus tuus, Sermon on 2 Kings 4:1ff, In Richard Rohr’s Daily Meditation Spark of the Divine, CAC 7.8.2020
(12) Mateo 5,14 Nuevo Testamento interlineal griego-español op cit
(13) Juan 8,12 id
(14) Ahmed Hulusi Expanding the Essence of Prayer https://youtu.be/yhMUEhUe5UQ
(15) Éxodo 3,2.4.5 Biblia Peshitta en Español,Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos Instituto Cultural Alef y Tau 2006
(16) Lucas 4,18.19.21 Biblia Dios habla hoy op cit
(17) 1Juan 4,8 id
(18) Juan 17,4.6.23 ibid
(19) Bahá’u’llah Las Palabras Ocultas 1,5 Asamblea Bahá’i, México 2004
(20) San Juan de la Cruz Obras Completas p 536 Editorial Monte Carmelo, Burgos 2003
(21) Josué 3,10 Biblia Dios habla hoy op cit
(22) Hebreos 12,9 id
(23) Hechos 17,26 ibid
(24) Génesis 1,26 ibid
(25) Salmo 40,2 Biblia Reina Valera SBU 1960
(26) Salmo 82,6 Biblia Dios habla hoy op cit
(27) Juan 10,36 id
(28) Juan 14,10 ibid
Para Ching-Hua (Benita) Kung y los Maestros del Tao, en agradecimiento
Aída Reboredo ArroyoArrepentimiento significa cambio de visión, vuelta atrás, retorno: no consiste en culpa, vergüenza y castigo como es común suponer debido a la manipulación que sufrió el concepto convertido en doctrina por parte de religiones destinadas a salvaguardar los intereses de los grupos dominantes. Proviene del latín repaenitere, vuelta atrás para satisfacer la falta de algo, cambio, corrección, pasar de una mentalidad errónea a una acertada. El vocablo hebreo más frecuentemente usado en el Antiguo Testamento en referencia a los errores producidos por la visión falsa, hattāt, proviene de la raíz hebrea ht’ que significa errar el blanco o desviarse de la meta. Hamartia, perder la meta, errar el blanco, es la palabra griega usada en el Nuevo Testamento para traducir el término arameo khata (1).

El arrepentimiento fue reducido al orden moral, desvirtuándose el mensaje original ligado a la emancipación de la conciencia y perdiéndose así su sentido liberador. Quien desconoce la conciencia de unidad creyéndose un individuo separado, se convierte en esclavo de inseguridades y temores que lo llevan a vivir de confusión en confusión. El arrepentimiento, el retorno, darse cuenta, lo regresa y consolida en su propio espíritu, en su budeidad, en la ‘mente de Cristo’, en el Tao. Quien olvida su verdadero origen e identidad se convierte en marioneta del ego falso buscador de seguridades, longevidad, salud y riquezas en las arenas movedizas de las manifestaciones impermanentes.
Adherirse a lo que por naturaleza es impermanente aprisiona en espejismos que desaparecen cuando se descubre la verdadera identidad. Dijo Jesús: Si la gente os pregunta: ¿De dónde sois? decidles: Venimos de la luz, en donde la luz nace de sí misma. Donde se alza y se manifiesta en su imagen. Si preguntan: ¿Quiénes sois? decidles: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si os preguntan: ¿Cuál es el signo de vuestro Padre que está en vosotros? decidles: Es movimiento y reposo (2). Jesús dijo Yo soy la luz del mundo (3) Ustedes son luz del mundo (4).
El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios ha llegado; arrepiéntanse… (5). El arrepentimiento y el reino proclamados por Jesús significan la liberación de conceptos erróneos, el cambio radical de conciencia, la corrección de la visión errónea de fragmentación a favor de la visión del reino como conciencia de unidad, de entrelazamiento. …el reino de Dios está entre ustedes (6). …el Reino es lo interior y lo exterior a vosotros (7). El reino de Dios es el centro del Evangelio: en Marcos, Mateo y Lucas la palabra euaggelion, buena noticia, se entiende como equivalente del reino anunciado y realizado por Jesús. El arrepentimiento marca el cambio de rumbo que inicia la vida compasiva del reino. El mensaje y la obra de Jesús no constituyen enseñanzas doctrinales, sino la práctica del reino con pensamientos, sentimientos, intenciones, palabras y acciones de compasión. Creer en Jesús significa un comportamiento compasivo que requiere la transformación de la conciencia fragmentada en conciencia de unidad, conciencia de amor

Jesús cuestionó la religión como poder aliado a los grupos dominantes para generar opresión y no libertad, legalismo doctrinal y no vida, culpa y no espiritualidad, miedo y no paz. Fue en este contexto de opresión donde el arrepentimiento se convirtió en una doctrina de culpa y castigo. Fue también en este marco donde el mensaje original centrado en amar a Dios en el prójimo derivó en teologías postpascuales. El mensaje de Jesús consistió en practicar el amor por encima de todas las cosas, ya que en eso, como consta por los evangelios y era un principio fundamental del judaísmo, se resumía toda la Ley y los Profetas (8).
El poema Ganso salvaje de Mary Oliver es un ejemplo de la tergiversación del término arrepentimiento como sinónimo de culpa y castigo, que es su interpretación más usual: Tú no necesitas ser bueno. Tú no necesitas andar de rodillas mil millas a través del desierto arrepintiéndote (9). El sentido original de la palabra arrepentimiento no implica castigo, ni autolaceración, ni causarse sufrimientos físicos o psicológicos, sino darse cuenta que el error central, la idea de fragmentación, es la raíz de todos los errores secundarios.
Hay dos formas falsas de arrepentimiento que no corrigen este error central: el arrepentimiento en la culpa y el arrepentimiento en el asunto. Si se reduce el arrepentimiento a la culpa produce remordimiento, angustia, inmovilidad, estancamiento. Si se limita el arrepentimiento al asunto particular se pierde de vista la razón de fondo, el error central que es la conciencia fragmentada. Esta ceguera impide darse cuenta que se están alimentando las mismas semillas de ignorancia en otras áreas de la vida. El arrepentimiento en el asunto y el arrepentimiento en la culpa son los modos usuales en los que enfocan su atención las religiones que configuran los criterios de las multitudes.
Mundos, cielos o dimensiones conforman una unidad indivisible que sólo la intuición y los estados supraconcientes logran conocer. La percepción arroja datos dualistas necesarios para la existencia física, pero sólo la intuición y el conocimiento propio de la sabiduría perenne permiten acceder a la información de los mundos sutiles. El conocimiento de la unidad va más allá de las apariencias captadas por los cinco sentidos y la mente; revela que todas las criaturas y mundos son comocuentas de un collarentrelazadas con el hilo invisible del todo. Las jerarquías dominantes obstaculizan el acceso a este conocimiento sutil y liberador que permite reconocernos como integrantes del todo. No puede existir nada fuera del todo, de otro modo no sería el todo. El todo es infinito… es inmutable (…) El todo es Mente viviente infinita: el iluminado lo llama Espíritu (10).

En el estado de ignorancia, la persona se percibe a sí misma como un alma desamparada. Cuando entiende que la existencia es un continuum infinito del que forma parte, cesa la búsqueda de aceptación, seguridad y control. Lo que parecía bueno a la visión fragmentada se entiende como indeseable; lo que parecía pérdida se considera ganancia; lo que producía pesadumbre se convierte en paz; lo que creaba intolerancia e ira genera compasión. Se corrige la identificación con el pequeño yo, se emprende el camino de retorno a casa en la sabiduría de la unidad, sentido que encierran las palabras árabe, hebrea, griega y latina tawba, teshuvah, metanoeo y repaenitere, traducidas como arrepentimiento. Como consecuencia de la visión integradora surge el amor, la compasión que se manifiesta en acciones desinteresadas.
Las gentes del mundo, perdidas en lo externo, se fijan en las apariencias; perdidas en lo interno, se fijan en el vacío. Si eres capaz de desapegarte de las apariencias mientras te encuentras entre las apariencias, y de estar desapegado del vacío mientras te encuentras en el vacío, entonces no estarás perdido en lo externo ni en lo interno. Si entiendes esta verdad, la mente se te abre en un instante; esto se llama abrir el conocimiento y la visión de la budeidad. La budeidad es equivalente al despertar. Se divide en cuatro aspectos. Estos son el abrir el conocimiento y la visión despiertos, el mostrar el conocimiento y la visión despiertos, el entender el conocimiento y la visión despiertos y el entrar en el conocimiento y la visión despiertos (11).
La corrección de la conciencia que la mística judía llama tikun individual, es un proceso de cambios y ajustes de profundidad y complejidad ascendentes cuyo inicio es el arrepentimiento. La corrección la logra quien se mantiene atento a sus pensamientos, sentimientos y acciones. Los otros y las circunstancias reflejan el estado de la conciencia, permitiendo a la persona conocerse a sí misma y asumirse como responsable y no como víctima. A la luz de la conciencia de unidad se detienen los juicios y prejuicios del pequeño yo, así como los pensamientos de exclusión y rechazo. Dijo Jesús: Conoce a aquél que tienes delante de ti, y lo que te es oculto te será desvelado (12).
Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que del Espíritu es nacido, espíritu es (13). La persona con discernimiento espiritual se hace responsable de su existencia y permanece atenta a las correcciones pendientes de realizar. Se corrige la visión: donde sólo se percibían entes separados, donde las personas eran como objetos, se capta la unidad de la existencia más allá de la diversidad de apariencias. El río y sus olas son la misma cosa. ¿Cuál es la diferencia entre el río y sus olas? Cuando la ola se levanta, es agua; y cuando cae es de nuevo el mismo agua. Por haber sido denominada ola, ¿ya no debe considerarse agua? (14). El proceso de corrección, de reparación, involucra a todas las áreas de la persona: su interior —su ser para sí— y su relación con el exterior —su ser para el otro.
Desde el momento anterior de pensamiento, pasando por el momento presente de pensamiento y hasta el momento siguiente de pensamiento, no estaré afectado por la locura ni por el engaño; me arrepiento de todas las locuras y de todos los engaños anteriores y de las demás faltas debidas a ellos, y pido que desaparezcan y no vuelvan a producirse… Me arrepiento de todas mis malas obras anteriores asociadas a la presunción y al fraude malévolos, y pido que desaparezcan inmediatamente y no vuelvan a producirse… Me arrepiento de todas mis malas obras anteriores asociadas a los celos y la envidia malévolos y pido que desaparezcan inmediatamente y no vuelvan a producirse…
¿Por qué se llama arrepentimiento? El arrepentimiento significa arrepentirse de los errores anteriores, de las malas acciones anteriores, de defectos como la estupidez, el engaño, la presunción, el fraude, los celos y la envidia, arrepintiéndose de todas para que no vuelvan a aparecer. Eso es ser penitentes. El arrepentimiento significa, además, lamentar los errores posteriores… ponerles fin para siempre sin cometerlos nunca más.
Cuando se produce la locura, la sabiduría libera; cuando se produce el mal, el bien libera. La liberación de este modo se llama liberación verdadera.(…) … Domeñad interiormente la naturaleza de la mente, respetad exteriormente a los demás: a esto se le llama el autorrefugio. (…) Autorrefugiarse significa liberarse de los malos estados mentales de vuestra propia naturaleza: los celos, la adulación, el egoísmo, el engaño, el desprecio a los demás, la falta de respeto a los demás, las visiones falsas, la presunción, y cualquier mala conducta que pueda tener lugar en cualquier momento. Ver siempre vuestras propias faltas y no comentar lo bueno o lo malo de los demás, eso es el autorrefugio. … La sabiduría produce estados superiores, la locura produce estados inferiores. (…) El autoentendimiento y el autocultivo de las virtudes de la propia naturaleza es el verdadero refugio (15).
Quien tiene la virtud superior, no se tiene por virtuoso; por lo tanto la posee. Quien tiene la virtud inferior, se considera virtuoso; por lo tanto carece de ella. La virtud superior no actúa, ni tiene designios; la virtud inferior actúa y tiene designios. La bondad superior actúa, sin intención… Por lo tanto, cuando se pierde el Tao, se pierde también la virtud… El ritual es la carencia de fe y lealtad, y el inicio de todas las discordias… el Sabio se interesa por la totalidad y no por la parte; busca el fruto y no la flor (16).
(1)Nuevo diccionario bíblico Ediciones Certeza, Illinois 1991
(2) Evangelio según Tomás, Logion 50 Ediciones Índigo, Barcelona 1992,
(3) Juan 8,12 Escritura tomada de la Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Instituto Cultural Alef y Tau AC 2006
(4) Mateo 5,14 Id
(5) Marcos 1,15 Ibid
(6) Lucas 17,21 Biblia Peshitta op cit
(7) Evangelio según Tomás, Logion 3,7.8 op cit
(8) José M. Castillo El Reino de Dios por la vida y la dignidad de los seres humanos Desclée de Brouwer, Bilbao 2000; p 163
(9) Mary Oliver Wild Geese You do not have to be good. You do not have to walk on your knees for a hundred miles through the desert repenting
(10) El Kybalión Editorial Prana, México 2019; pp 40, 41, 43
(11) El Sutra de Huí Neng Edaf y Morales, Buenos Aires 1999; pp 81-82
(12) Evangelio de Tomás, Logion 5 op cit
(13) Juan 3,6 Biblia Peshitta, op cit
(14) Kabir Poema XIV Edicomunicación, Barcelona 2003
(15) El Sutra de Huí Neng op cit; pp 69,71,73,74
(16) Lao Tse Tao Te King 38 Editorial Tomo, México 2012
Quien controla el miedo de la gente, se convierte en el amo de sus almas
Maquiavelo…llenen la Tierra y sojúzguenla, y tengan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado y sobre toda criatura viviente que se arrastra sobre la tierra. Sojuzgar y ejercer dominio no significa abusar, matar, esclavizar, sino conducir, proteger, cuidar. El contexto de Génesis es preciso; dominar a la creación excluía la matanza de animales, pues todos los seres de la Era aludida eran vegetarianos: les he dado toda hierba… Y todo árbol frutal… les servirá de alimento. En cuanto a toda bestia del campo, a toda ave del cielo y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, que tenga alma viviente, toda hierba verde le servirá de alimento. Y así fue (1).

Esta convivencia pacífica terminó cuando Adán y Eva, tentados por la más astuta de todas las criaturas vivientes del campo que Yahweh Dios había hecho, comieron del árbol prohibido del conocimiento del bien y del mal convirtiéndose en dioses. En respuesta Yahweh maldijo a la Tierra entera, y dijo: He aquí Adán —nombre genérico de la humanidad— ha llegado a ser como uno de nosotros al conocer el bien y el mal. No vaya a suceder ahora que extienda su mano y tome también del árbol de la vida y coma, y viva para siempre. Enseguida…lo expulsó del huerto de Edén y puso un querubín a rondar al oriente del huerto de Edén con una espada aguda que giraba en todas direcciones para cuidar el camino hacia el árbol de la vida (2).
Los primeros hijos de Adán y Eva, Caín y Abel, no corrieron con mejor suerte que sus padres: Abel entregó de los primogénitos de sus ovejas, a los más gordos. Y Yahweh se agradó de Abel y de su ofrenda. Caín ofreció el fruto de su campo: pero la deidad no se agradó de Caín ni de su ofrenda. Y se molestó mucho Caín y su semblante se entristeció …se alzó contra su hermano Abel y lo asesinó. Yahweh le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la Tierra. Por tanto, maldito eres… serás errante y vagabundo en la Tierra. Y saliendo de la presencia de Yahweh, Caín se estableció en la tierra de Nod, al oriente del Edén. La narración anterior aporta el primer registro de homicidio y de ofrenda animal dedicada a Yahweh (3).
En aquellos días, y también después, había gigantes en la Tierra por cuanto los hijos de Alohim se habían allegado a las hijas de los hombres, y ellas les habían dado a luz gigantes, quienes son los poderosos de renombre desde la antigüedad (4). El Nuevo Testamento retoma desde una perspectiva espiritual esta invasión de seres ajenos al planeta: Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos arrojado a las regiones inferiores en cadenas de tinieblas, los entregó para que fueran reservados para condenación de tormento (5).…a los ángeles que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha reservado en cadenas ocultas, bajo densas tinieblas hasta el juicio del gran día (6).
La lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, contra gobernantes, contra los poseedores de este mundo de tinieblas y contra los espíritus malignos que están bajo los cielos (7). Entidades espirituales aliadas con jerarquías financieras, políticas y religiosas, controlan a la Tierra y a la creación: todas las criaturas gimen y sufren dolores de parto porque la creación fue sometida a lo que es vano, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sometió; en la esperanza de que también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (8).
Las estrategias de estas jerarquías dominantes son cambiantes, pero el propósito de mantener presa a la creación en vibraciones de miedo e inseguridad no ha variado durante milenios. La humanidad, ciega ante sí misma e ignorante del papel liberador que le corresponde, no utiliza su inteligencia y capacidades para cuidar a la creación sino para esclavizarla. El dominio que le fue conferido sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado y sobre toda criatura viviente que se arrastra sobre la tierra (9) derivó en la producción ilimitada de sufrimiento que, como consecuencia de la ley de causa-efecto, retorna como búmeran sobre sí misma. Lo que se da se recibe: dar-recibir constituye una relación unívoca.
La humanidad es una unidad, un cuerpo que tiene ante sí dos opciones: despertar a la conciencia unificada o continuar fragmentada, esclavizada y esclavizando, rindiendo tributo a dioses considerados omnipotentes. La creencia en un dios iracundo produce la visión de mujeres y hombres desamparados bajo el poder de un demiurgo despiadado. Es reconfortante saber que esta no es la única visión ni la más real.
Para impedir el desarrollo de la conciencia humana, las jerarquías dominantes aplican estrategias diversas con el propósito de mantener a la humanidad ciega ante su propia grandeza establecida a imagen y semejanza de la inteligencia creadora. De la cuna a la tumba la vida humana tiende a transcurrir fuera del Edén, el lugar de paz interior al que se accede cuando se transforma la conciencia fragmentada en conciencia de unidad. Y quienquiera que sea ciego en este (mundo) estará ciego en el Más Allá, y más lejos aún del sendero (10). El estado en que vives determinará el estado en que morirás. El estado en que se encuentre la persona al cambiar de dimensiones será el estado en que continuará su vida posterior (11).

Es liberador pasar de la conciencia fragmentada a la conciencia de unidad porque la visión dualista se transforma en visión integradora. Los fragmentos que parecían desvinculados se captan entonces como elementos interdependientes de la unidad, generándose para la conciencia un universo incluyente sintetizado en el saludo maya In lak’ech, yo soy otro tú, Hala ken, tú eres otro yo. A esta unidad se refieren también afirmaciones de las religiones derivadas de Abraham como: Shema Israel, Adonai eloheinu Adonai ejad —Escucha, Israel: Yahweh nuestro Dios, Yahweh uno es (12)—; Yo y mi Padre somos uno (13); La ilaha illallah —No hay Dios, sólo Unidad (Allah) (14).
Ningún engaño, ninguna estrategia de los poderosos tiene la capacidad de destruir la verdad: sólo puede velarla temporalmente. El antídoto del miedo es la verdad: y conocerán la verdad, y la verdad los libertará (15). ¿Qué es la verdad? preguntó Poncio Pilato a Jesús. El mensaje de Jesús muestra el entrelazamiento con una fuerza poderosa, personal e inteligente a la que llamó Padre de toda la creación. Dijo Jesús: Si la gente os pregunta: ¿De dónde sois? decidles: Venimos de la luz, en donde la luz nace de sí misma. Donde se alza y se manifiesta en su imagen. Si preguntan: ¿Quiénes sois? decidles: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si os preguntan: ¿Cuál es el signo de vuestro Padre que está en vosotros? decidles: Es movimiento y reposo (16).
Génesis interpreta el diluvio —catástrofe natural registrada por diversas culturas antiguas— como un castigo de Yahweh por la maldad de la humanidad. Entonces Yahweh dijo: Borraré de la faz de la Tierra a los hombres que he creado; desde los hombres hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me ha pesado el haberlos hecho (17). Cuando cesaron las aguas torrenciales Noé erigió un altar a Yahweh tomando de toda bestia limpia y de toda ave limpia, ofreció holocausto sobre el altar. Y al percibir Yahweh el grato aroma, olor suave —de las víctimas quemadas— dijo Yahweh en su corazón: Nunca más volveré a maldecir la Tierra por causa del hombre pues la tendencia del corazón del hombre desde su niñez es hacia el mal (18).
Una humanidad violenta imagina a un dios violento y le ofrece sufrimiento y muerte como ofrenda: no podría ser de otro modo. Esta humanidad violenta es El temor y el terror (de) toda bestia de la Tierra y (de) toda ave del cielo, (de) todo lo que se arrastra en la tierra, (de) todos los peces del mar …les he entregado todo, como les di la hierba verde. Nada más no coman la carne con su sangre… de su propia sangre pediré cuenta; de todo animal la demandaré (19).
La práctica de la no-violencia, base ética para la creación de una sociedad justa y pacífica, está al alcance de cada individuo: tenemos el poder de liberarnos cuando practicamos la no-violencia. Jesús y Buda Siddharta Gautama, entre otros portavoces del mensaje de unidad, tomaron la acción de la no-violencia como eje de sus enseñanzas, en contraposición con la práctica de violencia sistemática e indiscriminada ejercida por las jerarquías espirituales y humanas dominantes. Quienes optan por liberarse y liberar a su entorno de estas estrategias de control, tienen el poder para pacificar sus pensamientos, emociones, intenciones, palabras y acciones. Los poderosos son incapaces de controlar este poder silencioso y personal de la no-violencia que consiste en no causar sufrimiento a ninguna criatura, sin excepción. Practicar la no-violencia requiere que la conciencia de interconexión sea más fuerte que las energías de ira, ambición y miedo. La práctica de la no-violencia de manera individual y aislada en sociedades cuyos gobiernos y jerarquías religiosas y financieras legitiman la violencia como modo de vida, crea resonancias transformadoras, porque todo está entrelazado y se determina mutuamente como infinitos reflejos de espejos.
Paralelos a los sacrificios de animales practicados por el pueblo de Israel, existieron rituales no sangrientos como los oficiados por el rey y sacerdote Melquisedec, quien sacó pan y vino, y lo bendijo diciendo: Bendito es Abram del Dios Altísimo, poseedor de los cielos y de la Tierra; y bendito es el Dios Altísimo, que ha entregado a tus enemigos en tus manos. Entonces Abram le dio los diezmos de todo. Este hecho significativo que da testimonio de un sacerdocio exento de matanzas animales, a diferencia del sacerdocio levítico organizado por Moisés y Aarón, sólo es mencionado brevemente en Génesis (20) y en Salmos antes de convertirse en un importante tema del libro de Hebreos, en que se identifica a Jesús como sacerdote del Orden de Melquisedec: Juró Yahweh, y no mentirá: Tú eres sacerdote eterno a semejanza de Melquisedec (21).
Años después del encuentro con Melquisedec, Abraham oyó una voz pidiéndole que ofreciera a su hijo Isaac en holocausto, mandato que no le sorprendió porque eran comunes las ofrendas de niños al dios Moloc, temible y poderosa deidad de Babilonia y en especial de Ur de los caldeos, su ciudad de origen. Al llegar al lugar que Dios le había indicado, allí erigió Abraham un altar; y habiendo acomodado la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Al levantar el cuchillo fue detenido por la voz del ángel de Dios que lo llamó desde el cielo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada, porque ahora tú has demostrado que reverencias a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, a tu único. Entonces Abraham, alzando los ojos, miró, y he aquí que un carnero estaba trabado por sus cuernos en una rama; y Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo (22). El lugar de estos hechos fue el Monte Moriá, escogido siglos después por el rey David para erigir el Templo de Jerusalén.
Animales y humanos comparten un origen material común: ambos son llamados en Génesis almas vivientes (nephesh). Esta similitud podría ser la causa que permitió que el dios de Abraham se agradara con el sacrificio sustitutorio de un animal a cambio de la vida humana. … la vida de toda carne está en la sangre, y yo se las he dado sobre el altar para que hagan expiación por sus personas, porque es la sangre la que hace expiación por el alma (23).
Según el Corán el intento de sacrificio no ocurrió contra Isaac hijo de Sara sino contra Ismael, hijo de Agar la mujer egipcia. Cada año, en Eid al Adha, la Fiesta del Sacrificio, el mundo islámico conmemora la obediencia de Abraham con sacrificios de animales.
El éxodo, la liberación del pueblo hebreo del cautiverio egipcio, marcó el inicio de las tribulaciones hacia la tierra prometida a Abraham: La tierra donde moras daré a ti y a tu descendencia después de ti, toda la tierra de Canaán por heredad eterna, y yo seré su Dios (24). Previo al éxodo, antes de la décima y última plaga que mató a todos los primogénitos egipcios, el dios de Abraham, Isaac y Jacob, ordenó a Moisés: cada uno tomará un cordero para su propia casa y un cordero para su casa paterna…El cordero será un macho de un año, sin defecto… todo el pueblo de la congregación de los hijos de Israel, inmolará su cordero. Tomarán parte de su sangre y la rociarán en los dos postes y en el dintel de las puertas, y en las casas donde lo coman. Esa noche comerán la carne asada al fuego; la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas (25). Estos sacrificios rememoraron la tentativa de inmolación de Isaac por Abraham.

Durante un período que abarcó cerca de mil años, desde el siglo Xa.C., fecha de la fundación del primer Templo de Jerusalén por el rey Salomón, hasta el año 70d.C. cuando fue destruido por las tropas romanas, el Templo fue un lugar de matanzas de animales a cargo del numeroso sacerdocio levita. Los hebreos no suspendieron los sacrificios debido a modificaciones doctrinales, sino como consecuencia de la destrucción del Templo y la desaparición de los registros concernientes al sacerdocio.
Al aproximarse la Pascua … Jesús subió a Jerusalén, y hallando en el templo a los que compraban bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados allí, hizo un azote de cuerdas, y expulsó a todos del templo, a las ovejas, a los bueyes y a los cambistas, y esparció sus monedas y volcó sus mesas. Después dijo a los que vendían palomas: ¡Quiten esto de aquí! No conviertan la casa de mi Padre en casa de comercio (26).
Existen similitudes entre las enseñanzas de Jesús y los conceptos y prácticas de los esenios, comunidad judía ascética asentada mayoritariamente en la orilla occidental del Mar Muerto entre los siglos 1aC. Y 1dC. Estas semejanzas incluyen, entre otros aspectos, las concernientes al reino de Dios y al bautismo, el desprecio a la riqueza, el deber de ayudar a los pobres, débiles y ancianos; así como el rechazo al sacerdocio del Templo y a los sacrificios de animales inherentes a su función sacerdotal. Los esenios fueron reconocidos sanadores; su dieta consistía en frutas, verduras y pescado. Jesús difirió de la comunidad esenia y del judaísmo de su época en los dogmas concernientes a las mujeres, a quienes incluyó de forma protagónica en su ministerio.
Existen diversas similitudes entre el ministerio de Jesús y el de Melquisedec según lo describe el Rollo del Mar Muerto 11Q13 hallado en Qumran: Él proclamará… la liberación… de todas sus iniquidades… pues es el año de gracia (27). Jesús definió su ministerio leyendo el rollo del profeta Isaías en la sinagoga de Nazareth: El Espíritu de Yahweh está sobre mí. Me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres, y me ha enviado para restaurar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para fortalecer con el perdón a los quebrantados, y para proclamar el año agradable de Yahweh. Y agregó: Hoy se ha cumplido esta escritura que han oído (28).
En la cena previa a su captura, Jesús ofreció frutos del campo: tomó el pan, lo bendijo, y partiéndolo, lo repartió a sus discípulos, diciendo ‘Toman y coman, esto es mi cuerpo’. Y tomando la copa, dio gracias, y les dio, diciendo, ‘Toman, beban todos ustedes de ella. Esto es mi sangre del nuevo pacto’ (29). El nuevo pacto no consiste en rituales externos sino en la transformación de la conciencia. Ser discípulas(os) de Jesús significa creer y hacer lo mismo que él creyó e hizo: Si ustedes permanecen en mi palabra, verdaderamente serán mis discípulos y conocerán la verdad y la verdad los libertará (30). Creer en Jesús es practicar la no-violencia, la acción desinteresada, el amor al prójimo en conciencia de unidad: para que todos sean uno; como tú Padre mío eres en mi y yo en ti (31).
En algún momento la creación retornará al estado pacífico original: El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito. El becerro, el cachorro de león y el buey pacerán juntos, y un niño los conducirá. La vaca y la osa pacerán juntas y sus crías se echarán juntas. El león comerá paja como el buey. El niño de pecho jugará con la serpiente, y el niño destetado pondrá su mano en la cueva del áspid (32). Contribuyamos al advenimiento de este momento renunciando a la violencia en todas las áreas de la existencia. La gran transformación del planeta inicia con la pacificación de nuestros corazones.
(1)Génesis 1,28-30 Escritura tomada de la Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Instituto Cultural Alef y Tau AC 2006
(2) Génesis 3,1.5.22-23.24 Id
(3) Génesis 4,3.4.5.8.11.12.16 Ibid
(4) Génesis 6, 1.2.4 Ibid
(5) 2 Pedro 2, 4 Ibid
(6) Judas 6 Ibid
(7) Efesios 6,12 Ibid
(8) Romanos 8,20-22 Ibid
(9) Génesis 1,28 Ibid
(10) Corán 17,72 Ahmadiyyah Anjuman, Lahore, Inc. 1986
(11) Ahmed Hulusi The Observing One www.ahmedhulusi.org/en/p 30
(12) Deuteronomio 6,4 Biblia Peshitta op cit
(13) Juan 10,30 op cit
(14) Shahada, declaración de fe islámica
(15) Juan 8,32
(16) Evangelio según Tomás Ediciones Indigo, Barcelona 1992; Logion 50
(17) Génesis 6,5-7 Biblia Peshitta op cit
(18) Génesis 8,20-21 Id
(19) Génesis 9:2-5 Ibid
(20) Génesis 14,18-20 Ibid
(21) Salmos 110,4 Ibid
(22) Génesis 22,1.2.9.12.13 Ibid
(23) Levítico 17,11 Ibid
(24) Génesis 17,8 Ibid
(25) Éxodo 12,3.5-8 Ibid
(26) Juan 2,13-16 Ibid
(27)https://www.academia.edu/35412797/_La_figura_de_Melquisedec_en_Qumrán_DavarLogos_XVI.2_2017_1-19
(28) Lucas 4,18-20 Biblia Peshitta op cit
(29) Mateo 26,26-28 Id
(30) Juan 8,31-32 Ibid
(31) Juan 17,21 Ibid
(32) Isaías 11,6-9 Ibid

La creación está entrelazada con múltiples dimensiones o mundos; el poder del amor abre la puerta a la conciencia unificada que detecta la unidad oculta en la diversidad de las apariencias. Las personas que activan el poder de amar observan paisajes que parecen irreales a quienes están cegados por las luces y sombras del reino de las cosas. Un gran número de mujeres y hombres de todas las épocas y religiones que accedieron a la visión unificadora del amor, fueron y son víctimas de las jerarquías de sus religiones de pertenencia.
Los místicos no requieren el tamiz de las religiones para relacionarse con la Unidad. Este contacto directo, sin intermediarios, del alma con su origen es semejante en místicos ligados al zoroastrismo, judaísmo, cristianismo, islam, hinduismo, budismo, taoísmo y chamanismos. Los místicos, independientemente de la tradición espiritual de donde provengan tienen en común, además de la visión que trasciende el mundo de las cosas, el intenso sentimiento de amor y la ardiente forma en que lo expresan: deslumbrantes flamazos de poesía, canto y danza, antorchas que iluminan la oscura noche de la humanidad. Algunos místicos se vinculan en amor con el Creador, como son los sufis y cabalistas, otros con el mensajero considerado avatar, como es el caso de cristianos, hindúes y budistas.
Amar moviliza estas fuerzas que escapan a la razón, pero que son discernibles con el corazón. El ego falso centrado en sí mismo y en ‘los míos’ se autolimita y fragmenta, tomando la parte como si fuera el todo. Las estrategias de dominación fomentan esta necesidad del ego falso de sentirse único y especial. El amor rompe barreras, borra fronteras, permite la visión de la unidad más allá de las aparentes diferencias. El sistema dominante refuerza la visión fragmentada, la mentalidad tribal que prevalece en la humanidad. Esta falaciosa interpretación de la realidad crea pensamientos y emociones excluyentes, con la finalidad de fomentar la conciencia fragmentada en individuos centrados en sí mismos. Las redes sociales crean un espejismo de unidad, pero en realidad afianzan la fragmentación que se traduce en dominación, competencia e importancia personal.

¡Es el amor el que te habla, llamándote más allá de este reino creado! (3).La voz del amor, de la Unidad, en un inicio es silenciada por el pensamiento racional. Si la persona persevera y logra escucharla, inicia el camino de la Infinita Profundidad que conlleva el cambio progresivo de la identidad individual centrada en el ego falso —familia, grupo de pertenencia, nación— a una identidad ligada a la Unidad. A partir de esta comprensión de la Unidad se forja la nueva mente, la mente despierta del místico: Si decimos: yo soy Uno, ¡su ser también lo es! Si mi ser se afirma, ¡resulta la dualidad! (4).
Recordándote, me he perdido tanto a mí mismo, que a quien encuentro en mi camino, le pregunto por mí (5). El recuerdo del Eterno es el pivote sobre el que giraron Shams-i-Tabrīzī y Rumi y siguen girando los derviches que unen cielo y tierra con brazos extendidos y miradas extasiadas; es la fuerza de los devotos que despiertan en las madrugadas abrazados en el interior y el exterior por el Primero y el Último. Husayn Mansur Al-Hallaj, el mártir en permanente recuerdo del Amado, dijo: En aquella gloria no hay yo, ni nosotros, ni tú. Yo, nosotros, tú y Él, todo es una y la misma cosa (6). Y dijo el mártir la conocida frase por la que fue acusado de ‘usurpar el poder supremo de Dios’, Ana al Haqq, Yo soy la Verdad. Al Haqq es uno de los 99 Nombres de Allah, por ello la frase repetida por Mansur hasta su crucifixión y muerte significa Yo soy la Unidad.
Las certezas de unidad de la conciencia unificada son usualmente rechazadas por las religiones dualistas establecidas. Las religiones de raíz cristiana aceptan esta unidad, pero la limitan a Jesús. Desde esta perspectiva doctrinal, la declaración Yo y mi Padre somos uno (7) sería privativa de Jesús. Sin embargo, afirmaciones como la anterior y como Mi Padre está en mí y yo estoy en mi Padre (8) son comunes entre los místicos y una realidad sin discusión para las personas conscientes de la Unidad. Ya no soy lo que era, porque decir yo y Dios es una negación de la Unidad Divina (9).
Jesús centra su enseñanza en tres mandamientos de amor que se sintetizan en uno solo: amar la Unidad. Estos mandamientos reflejan la relación intrínseca Dios/prójimo/yo: El más grande de todos los mandamientos es: Escucha, oh Israel: Yahweh nuestro Dios, Yahweh uno es, y amarás a Yahweh tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo es similar a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que éstos (10). Jesús retomó estos mandamientos de Deuteronomio 6:4-5 y de Levítico 19:18, respectivamente. Estas son enseñanzas eternas que ninguna persona debería soslayar.
Rābe’ah ‘Adawiyya al-Qaysiyya, la niña huérfana persa del siglo VIII vendida como esclava por un precio insignificante, a pesar de su indigencia material o gracias a ella, se sintió una en el Uno: ¡Oh Dios mío! Mi única ocupación, mi único deseo en este mundo, entre todas las cosas creadas, es tu recuerdo (11). Durante su peregrinación hacia La Meca, Rābe’ah gritó: mi corazón está lleno de tristeza. ¿Adónde me dirijo? Sólo soy un puñado de polvo y tu casa es sólo una piedra. Eres mi único deseo (12).
Preguntaron a Rābe’ah ¿De dónde vienes? Del otro mundo, respondió. ¿Adónde vas? Al otro mundo, contestó. En este mundo, ¿qué haces? preguntaron. Me burlo de él, dijo… Consumo el pan de este mundo, explicó, mientras me ocupo de los asuntos del más allá. Preguntaron en cierta ocasión a Rābe’ah: ¿Amas a Dios? Si, afirmó. ¿eres enemiga de Satán? Insistieron. Rābe’ah confesó: Mi amor del Compasivo no me deja hostilidad hacia Satán (13). Dijo también: a mí, Tú me bastas (14). Santa Teresa de Ávila, ocho siglos después, repitió en eco de amor la misma frase: Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta (15).
Farid al Din Attar, en El lenguaje de los pájaros, escribió: Si no sientes el mismo amor que Rābe’ah, ¿cómo vas a entender el valor de este cuento? Mientras giras y giras en este mar de vanidades, se levantan olas por tus rechazos y tus aceptaciones. Unas veces te dejan entrar en la Ka’aba, otras veces te llevan al convento, pero si asomas tu cabeza del torbellino podrás centrarte, más y más, con cada aliento, en el Amado (16).

El poderoso Rey David escribió: Pacientemente esperé en Yahweh; Él se volvió a mí y puso atención a mi súplica. Me sacó del pozo de la depresión, del fango de la desolación; sobre una roca puso mis pies y afirmó mis pasos. Puso un cántico nuevo en mi boca (17). Su hijo Salomón escribió en Cantar de los Cantares: Yo les suplico, oh hijas de Jerusalén, si hallan a mi amado, cuéntenle que estoy enferma de amor (18). Les suplico… que no inciten ni despierten el amor hasta que quiera (19). Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni los ríos lo podrán anegar (20).
La finalidad del amor espiritual es la reunificación o identificación que implica que la esencia del amado se convierta en la esencia misma del amante y la esencia del amante la esencia misma del amado (21). Como consecuencia de esta identificación, San Juan de la Cruz escribió: En una noche oscura, con ansias, en amores inflamada ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada (…) ¡Oh noche que guiaste!… ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada! (22). Como epígrafe del poema, escribió San Juan de la Cruz: Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual. El Corán habla de esta alma sosegada: Oh alma que estás en reposo, Retorna a tu Señor, tú que estás bien complacida con Él, tú con Quien Él está bien complacido. Así, entra entre Mis siervos. ¡Y entra a mi Jardín! (23).
Para Teresa de Ávila no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho (24). La Santa explica en las Séptimas Moradas que pasa esta secreta unión en el centro muy interior del alma, que debe ser adonde está el mismo Dios, y a mi parecer no ha menester puerta por donde entre… Es un secreto tan grande y una merced tan subida lo que comunica Dios allí al alma en un instante, y el grandísimo deleite que siente el alma, que no sé a qué lo comparar… queda el alma, digo el espíritu de esta alma, hecho una cosa con Dios (25). …en este templo de Dios, en esta morada suya, sólo Él y el alma se gozan con grandísimo silencio (26). En el poema Coloquio amoroso confiesa que Lo que más temo es perderte (27). Teresa, la mujer valiente a quien las jerarquías eclesiásticas del Santo Oficio de la Inquisición no lograron amedrentar lo suficiente como para que renunciara a amar, a pensar y a escribir, a pesar de las muchas hogueras que se levantaron a su paso, escribió en el poema ¡Oh hermosura que excedéis!: Juntáis quien no tiene ser con el Ser que no se acaba; sin acabar acabáis, sin tener que amar amáis, engrandecéis nuestra nada (28).

Amar es una experiencia espiritual liberadora: ‘Esto es Amor: volar hacia un cielo secreto, rasgar cien velos a cada instante. Al principio renunciar a la vida; al final, caminar sin pies. Considerar este mundo como si fuera invisible y hacer caso omiso de lo que aparezca al ser (29). Amar es también un acto de libre reciprocidad: Ámame para que yo te ame. Si tú no Me amas, Mi amor jamás podrá alcanzarte (30).
La emoción opuesta al amor es el odio. El odio —ira, deseo de dominar— es desintegrador, produce desequilibrios que conducen a enfermedades físicas y mentales. En el odio subyace el miedo que es consecuencia de la falta de amor: En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor proviene de la desconfianza, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor (31). El miedo está causado por la falsa idea de ser una entidad separada, desamparada, en peligro. El amor —caridad, respeto por todas las formas de existencia— es integrador, crea y mantiene equilibrios orgánicos y sociales. Buda manifestó: En este mundo, el odio nunca cesa a través del odio; sólo cesa a través del amor. Esta es una ley eterna (32). Jesús expresó de este modo la ley eterna sobre el poder del amor sobre el odio: Han escuchado que se dijo: ama a tu prójimo y odia a tu enemigo, pero yo les digo: amen a sus adversarios, bendigan al que los maldice, hagan el bien al que los aborrece y oren por los que los llevan por la fuerza y los persiguen (33).
El amor al Eterno se traduce en la vida diaria en amor al prójimo. Si la experiencia espiritual de amor al Eterno no se traduce en amor al prójimo, es probable que sea una experiencia de religiosidad destinada a obtener seguridad personal y se confunde con una experiencia espiritual de amor. La principal enseñanza de Jesús consistió en amar: Dios es amor, y todo el que permanece en amor permanece en Dios (34). Pero si alguno dice ’yo amo a Dios’ pero odia a su hermano, el tal es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano a quien ha visto ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y este es el mandamiento que hemos recibido de Él: todo el que ama a Dios, también ame a su hermano (35).
La experiencia espiritual de amor no está limitada al nombre con que se invoque al Amado ni por el ritual devocional que se aplique: Hubo un tiempo en el que rechazaba a mi prójimo si su fe no era la mía. Ahora mi corazón es capaz de adoptar todas las formas: es un prado para las gacelas y un claustro para los monjes cristianos, templo para los ídolos y la Kaaba para los peregrinos, es recipiente para las tablas de la Torá y los versos del Corán. Porque mi religión es el amor. Da igual, adonde vaya la caravana del amor, su camino es la senda de mi fe (36). Debes saber que judaísmo, cristianismo e Islam, como las otras religiones, son designaciones y nombres; el objetivo que se busca a través de ellas es siempre el mismo y es invariable (37).
Cada místico tiene su propia manera de ligarse al Amado: un día una voz clamará: No hay ruta ni sendero (38) ¿Dónde me buscas? ¿No ves que estoy a tu lado? No estoy en el templo ni en la mezquita… No estoy en los ritos ni en las ceremonias… Si eres un verdadero buscador me verás enseguida; en un instante me encontrarás. Dios es el aliento de todos los alientos (39).
Las religiones en su mayoría han convertido las enseñanzas de amor en doctrinas y rituales, ocultando la esencia del mensaje común a todas ellas que es despertar a la conciencia de unidad Creador-Creación. Necesitamos experiencias espirituales que transformen las conciencias, para poner fin a las atrocidades producidas por las religiones dogmáticas, avasalladoras. Unidad y conciencia unificada son sinónimos de amor. Las doctrinas religiosas sobre Jesús dividen a judíos, musulmanes y cristianos. Dividen asimismo a millones de cristianos entre sí; sin embargo el mensaje de Jesús por Jesús no genera controversias porque no es doctrinal, por lo tanto no es excluyente: es un mensaje incluyente que ensambla la vida cotidiana con la Unidad indivisible.
Fui de Dios a Dios, hasta que gritaron desde mí, dentro de mí, ¡oh, Tú-Yo! (40).
The post LA INFINITA PROFUNDIDAD – Nuestro poder es el amor first appeared on Aída Reboredo.]]>(1)Ibn Arabi Tratado del Amor EDAFArca de Sabiduría, Madrid 1996; p 36.
(2) Ibn Arabi Tratado de la Unidad Editorial Sirio S.A., Málaga 2002, pp 83-84.
(3) Khâqâni Shirwanî, cit Dr Javad Nurbakhsh, En el Paraíso de los Sufíes, Luis Cárcamo editor, Madrid 1992.
(4) Ibn Arabi Tratado del Amor op cit; p 32.
(5) Khâqâni Shirwanî, op cit.
(6) Ibn Arabi Tratado de la Unidad op cit; p 19.
(7) Relato del Evangelio según Juan 10,30 Biblia Peshitta en Español Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Tennessee 2006.
(8) Relato del Evangelio según Juan 10,38 Biblia Peshitta.
(9) Ibn Arabi op cit p 55.
(10) Relato del Evangelio según Marcos 12, 29-31 Biblia Peshitta.
(11) Rābe’ah ‘Adawiya, cit Dr Javad Nurbakhsh, Mujeres Sufíes, Ediciones Nur, Madrid sf; pp 64-65.
(12) id p 28.
(13) ibid p 45.
(14) ibid p 64.
(15) Nada te turbe, Santa Teresa Obras completas Editorial Monte Carmelo, Burgos 2006.
(16) Dr Javad Nurbakhsh, Mujeres Sufíes op cit; p 32.
(17) Libro de los Salmos de David 40,2-3 Biblia Peshitta.
(18) Cantar de los Cantares 5,8 Biblia Peshitta.
(19) id 8,4.
(20) ibid 8,7.
(21) Ibn Arabi Tratado del amor op cit; p 95.
(22) Noche oscura, San Juan de la Cruz Obras completas Editorial Monte Carmelo, Burgos 2005.
(23) Sagrado Qur’an 89,27-29, AhmadiyyahAnjuman, Lahore 1986.
(24) Cuartas Moradas 1,7 Santa Teresa op cit.
(25) Séptimas Moradas 2,3 id.
(26) ibid 3,11.
(27) Coloquio amoroso ibid.
(28) ¡Oh hermosura que excedéis! ibid.
(29) Mevlana Yalal al-din Rumi, Caminar sin pies; en Rumi. Versos desde el corazón Kabir Helminski, Editorial Paz, México 2007.
(30) Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’is de México, A.R., México 2008.
(31) 1 Juan 4,18 Biblia Peshitta op cit.
(32) Dhammapada la enseñanza de Buda, Versos gemelos 1-5.EDAF Arca de Sabiduría, Madrid 1994.
(33) Relató del Evangelio según Mateo 5:43-44 Biblia Peshitta.(
34) 1 Juan 4,16 Biblia Peshitta.
(35) 1 Juan 4,20-21.
(36) Ibn ‘Arábi Intérprete de los deseos, Editora Regional de Murcia, Murcia 2002.
(37) Mansur al Hallaj, cit Soraya Ayouch, La Passion de Husayn Mansûr Al Hallaj Cairo.info.
(38) Omar-El-Khayyam Rubaiyat Poema 19 Editores Mexicanos Unidos, México 2000.
(39) Kabir, Cien poemas Poema 1 EditorialFontana, Barcelona 2003.
(40) Bayazid de Bistam, cit Tratado de la Unidad op cit.