supermag se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, visita Depuración en WordPress para más información. (Este mensaje se añadió en la versión 6.7.0.) in /home/partenon/public_html/wp-includes/functions.php on line 6121… pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra
Santa Teresa de LisieuxSomos entidades híbridas: esencia espiritual infundida en cuerpos materiales en profunda interrelación mutuamente influyente que nos deja abierta la posibilidad de escoger cómo deseamos existir. La decisión que tomemos definirá no sólo nuestra presencia en el mundo material como individuos consustanciales con el Creador o como depredadores, sino además el modo en que existiremos después de morir. Esta unidad indivisible nos inscribe en dos planos de existencia: el material temporal común a toda la creación y el infinito eterno.
Esta interrelación nos otorga plena capacidad para transformar la materia en inteligencia infinita o para reducirla a un estado de caos. Bajo nuestra responsabilidad está todo lo creado, incluidos el agua y la tierra que son entidades vivas como lo es todo el universo. El Eterno da forma y sostiene a todo lo existente; la humanidad hecha de arcilla y espíritu, temporal y eterna a la vez, tiene la posibilidad de actuar en armonía con su esencia espiritual. Solamente mientras estamos encarnados podemos expandir nuestra conciencia de unidad o limitarla a lo inmediato y a lo particular. En el Zohar el cuerpo humano es llamado naal, zapato porque, así como el zapato sólo cubre el extremo inferior del cuerpo, en el cuerpo humano sólo entra el extremo inferior de nuestra esencia inmaterial; el resto se extiende en unidad hasta mundos no materiales de inteligencia y compasión infinitos.

El ser humano consciente de su realidad infinita conecta el cielo con la tierra; cuida y respeta todas las manifestaciones de la creación temporal, incluido su propio cuerpo, pero se comporta como un ser eterno reflejando la conciencia de unidad en todo lo existente. Mujeres y hombres de todas las culturas y religiones han mostrado que aún sometidos a las peores vilezas y en dramáticas condiciones de existencia —como son la pobreza extrema y los campos de concentración— es posible vivir en conciencia infinita. Cuando cesa el aferramiento a la particularidad y se desvanece la idolatría al cuerpo, la muerte ya no se entiende como el fin de la vida sino como su transformación. Nuestro propósito no es ser ángeles incorpóreos —ya hay infinidad de ellos y no nos corresponde ese lugar en la creación— sino seres plenamente humanos, enteramente conscientes de nuestra capacidad y responsabilidad de vincular la vida material y la inmaterial, los planos más densos con los más sutiles.
El cuerpo energético que se forma como resultado de los pensamientos, sentimientos, intenciones, palabras y acciones que acostumbramos a tener durante la vida material no desaparece después de morir. Esos estados energéticos guardan, entre otras informaciones, las relativas a los hábitos y a la apariencia física que caracterizaron en su vida material a las personas ya fallecidas. Por medio de dichas energías ellas continúan presentes en estrecho contacto con los vivos, influenciándolos, aunque éstos no sean conscientes de su existencia.
Al desaparecer la ilusión de un yo separado se accede a la conciencia unificada, transformándose la angustia existencial en sentido trascendente de la vida. La persona que logra esta transformación se libera de los apegos de su naturaleza animal, renuncia a ser una voluntad individual en discordia con otras voluntades particulares y se unifica con la voluntad suprema. La individualidad, la diferencia entre las partes, es el fundamento de la pluralidad que caracteriza a la creación, pero hay que ir más allá del árbol y mirar el bosque como unidad sin perder de vista la particularidad del árbol.

El mal es la negación de la conciencia de unidad, su no aceptación. Los pensamientos y acciones de desunión, de desamor, se manifiestan en odio y miedo. El miedo, que es la falta de amor, restringe, contrae. Quien vive en el estado energético de miedo se mantiene constreñido a recibir, permaneciendo en conflicto, confusión, carencia, desequilibrio; no fluye, se estanca. Quien se aferra a predominar en su pequeño yo, enalteciéndolo como si fuera Todo se estanca en su fragmento, en su particularidad, convirtiéndose a sí mismo en ídolo. El cuerpo energético de la persona que no se desprende de esta idolatría permanece después de su muerte en un estado de desorden y turbulencia aún más agudo que el experimentado durante su vida material, debido a que carece del cuerpo físico que es el vehículo para obtener la satisfacción del deseo. El aferramiento idolátrico a la particularidad —a un yo y lo mío— obstaculiza el alcance al que pudiera acceder la conciencia humana.
El estado energético de amor caracteriza a la conciencia de unidad; donde hay amor hay paz. El amor, además de una emoción es una energía, un poder que aglutina a lo particular en lo general. Por lo contrario, la conciencia fragmentada fija su atención en lo particular porque no comprende lo general, no percibe la integración de todo lo existente. El odio es un estado energético de aferramiento a un falso yo: odia quien vive ignorando al prójimo, quien lucha por ejercer control sobre personas y situaciones para afianzar la particularidad de su pequeño yo y sentirse seguro. Como un Narciso prisionero de su propia imagen, no se aparta del reflejo efímero al que se dedica con afán, anhelo y apego, temiendo por encima de todas las cosas perder su particularidad. Este empeño por sostener su singularidad conforma energías negativas que no desaparecen después de morir.
Los sentimientos de desamparo ante lo imprevisible y la imposibilidad de controlar los cambios inherentes a la existencia humana causan incertidumbre. Cada persona se organiza para crear estructuras que le generen seguridad y estabilidad. Sin embargo, a pesar de todas las medidas que puedan tomarse para generar seguridad, la persona sumergida en la visión fragmentada de la existencia vive ansiosa, en estado permanente de alerta. El sujeto agobiado por la incertidumbre que le produce esta vulnerabilidad redirige la energía invertida en el miedo hacia objetos externos que le produzcan emociones alternativas, en un intento inconsciente por controlar la inseguridad que experimenta. Este mecanismo de defensa cambia el foco de atención de sus pensamientos y sentimientos de inseguridad. Aparentemente el miedo desaparece, pero no es así. No puede desaparecer en tanto no se transforme la visión fragmentada que lo origina. La persona que vive bajo estas coordenadas generará un cuerpo energético que no llevará a la liberación espiritual sino a la formación de un ser inmaterial encadenado en sus anteriores hábitos y apegos —que es la verdadera definición de fantasma— o a la reencarnación en un ser humano lastrado por ellos.

Particularizar, fragmentar genera división, conflicto. Donde existe el afán de mantener la particularidad se produce controversia y competencia por imponer las propias particularidades. Si la persona vivió apegada a la particularidad de su ego falso, su cuerpo energético permanecerá estancado en los apegos cultivados en su vida material. La compulsión por dominar y poseer se conserva en el estado incorpóreo. Cuando el sujeto entiende que su triunfo consiste en abandonar la falsa visión de la particularidad desaparecen las contradicciones y como consecuencia, abandona la necesidad de competir como estrategia para lograr su hegemonía: deja de luchar por mantener su particularidad. El propósito de la lucha se reencauza: de ser una contienda por la dominación y el control de otros se convierte en disciplina, en renuncia de los impulsos egoístas para hacer prevalecer los intereses comunes.
Al salir de la distorsión de la realidad causada por la conciencia fragmentada cesa el aferramiento a la singularidad y se comprende que el individuo es manifestación del Todo. Se entiende asimismo que la conciencia de unidad refuerza la verdadera identidad que trasciende a la identidad impermanente de la forma material. Como consecuencia de la asimilación de este conocimiento liberador la persona pacifica su alma: cesan el miedo a vivir y el miedo a morir. No nos debe preocupar tanto comprender estos misterios como tener presente que somos esta gran unidad, que estamos de facto en el Todo, independientemente de nuestro comportamiento, deseo o voluntad, y actuar consecuentemente.
El miedo, la ira, la violencia contra sí mismo y contra otros afligen de forma creciente a la humanidad que no halla consuelo ni sosiego. Una humanidad desesperada que no puede parar ni siquiera para dormir porque se siente insegura y amedrentada. Esta situación caótica es resultado de la falsa idea de fragmentación. La armonía surge al entender que donde pareciera que hay un vacío existe una inteligencia infinita que sostiene y conecta todo con todo: “El cielo, la tierra y yo vivimos juntos, y todas las cosas y yo formamos una unidad inseparable” (Chuang Tzu). Cuando se accede a esta certeza la vida adquiere un sentido infinito y eterno.
Existe una memoria interactiva interdimensional: nada desaparece, todo es almacenado y se conserva intacto en el registro de las manifestaciones del Todo. Nada muere, nada se extingue. Pasado, presente y futuro constituyen un desdoblamiento del tiempo según es percibido por la conciencia humana, pero en realidad sólo existe el presente. El cuerpo energético conserva el estado de amor u odio, de paz o ira con que vivió, del mismo modo que conserva la apariencia física.

La entidad energética que se mantiene actuante después de la muerte tiende a adherirse por resonancia a personas vivas, reforzando sus características personales. Estas entidades incorpóreas llamadas dybbuk por la mística hebrea influencian los pensamientos y acciones del sujeto al que se adhieren sin que éste se percate de la resonancia en la que está participando. El reforzamiento agudiza los estados previos propios del ser vivo. No sólo los hospitales psiquiátricos y las prisiones sino gran parte de la humanidad está sometida bajo el poder de estas energías incorpóreas.
El estado energético que cultivamos durante la vida material continúa existiendo después de la muerte. Dicho estado puede hacerse de nuevo corpóreo en una reencarnación o puede permanecer incorpóreo, pero con conciencia, como dybbuk, como fantasma en dependencia del tipo, características específicas e intensidad de las experiencias mentales y sensuales que lo conformaron. El proceso de apertura al entendimiento liberador es progresivo; para lograrlo es necesario detener las repeticiones emocionales y liberarse de las falsas identidades y apegos. El cambio ocurre al darse cuenta que el yo físico es una ilusión transitoria. Tenemos la oportunidad de crear hoy nuestra existencia futura, en lo que nos convertiremos después de morir: santas, santos, bodhisattvas, dybbuk o fantasmas. “Camina con los pies en la tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo” —San Juan Bosco.
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Aída Reboredo ArroyoArrepentimiento significa cambio de visión, vuelta atrás, retorno: no consiste en culpa, vergüenza y castigo como es común suponer debido a la manipulación que sufrió el concepto convertido en doctrina por parte de religiones destinadas a salvaguardar los intereses de los grupos dominantes. Proviene del latín repaenitere, vuelta atrás para satisfacer la falta de algo, cambio, corrección, pasar de una mentalidad errónea a una acertada. El vocablo hebreo más frecuentemente usado en el Antiguo Testamento en referencia a los errores producidos por la visión falsa, hattāt, proviene de la raíz hebrea ht’ que significa errar el blanco o desviarse de la meta. Hamartia, perder la meta, errar el blanco, es la palabra griega usada en el Nuevo Testamento para traducir el término arameo khata (1).

El arrepentimiento fue reducido al orden moral, desvirtuándose el mensaje original ligado a la emancipación de la conciencia y perdiéndose así su sentido liberador. Quien desconoce la conciencia de unidad creyéndose un individuo separado, se convierte en esclavo de inseguridades y temores que lo llevan a vivir de confusión en confusión. El arrepentimiento, el retorno, darse cuenta, lo regresa y consolida en su propio espíritu, en su budeidad, en la ‘mente de Cristo’, en el Tao. Quien olvida su verdadero origen e identidad se convierte en marioneta del ego falso buscador de seguridades, longevidad, salud y riquezas en las arenas movedizas de las manifestaciones impermanentes.
Adherirse a lo que por naturaleza es impermanente aprisiona en espejismos que desaparecen cuando se descubre la verdadera identidad. Dijo Jesús: Si la gente os pregunta: ¿De dónde sois? decidles: Venimos de la luz, en donde la luz nace de sí misma. Donde se alza y se manifiesta en su imagen. Si preguntan: ¿Quiénes sois? decidles: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si os preguntan: ¿Cuál es el signo de vuestro Padre que está en vosotros? decidles: Es movimiento y reposo (2). Jesús dijo Yo soy la luz del mundo (3) Ustedes son luz del mundo (4).
El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios ha llegado; arrepiéntanse… (5). El arrepentimiento y el reino proclamados por Jesús significan la liberación de conceptos erróneos, el cambio radical de conciencia, la corrección de la visión errónea de fragmentación a favor de la visión del reino como conciencia de unidad, de entrelazamiento. …el reino de Dios está entre ustedes (6). …el Reino es lo interior y lo exterior a vosotros (7). El reino de Dios es el centro del Evangelio: en Marcos, Mateo y Lucas la palabra euaggelion, buena noticia, se entiende como equivalente del reino anunciado y realizado por Jesús. El arrepentimiento marca el cambio de rumbo que inicia la vida compasiva del reino. El mensaje y la obra de Jesús no constituyen enseñanzas doctrinales, sino la práctica del reino con pensamientos, sentimientos, intenciones, palabras y acciones de compasión. Creer en Jesús significa un comportamiento compasivo que requiere la transformación de la conciencia fragmentada en conciencia de unidad, conciencia de amor

Jesús cuestionó la religión como poder aliado a los grupos dominantes para generar opresión y no libertad, legalismo doctrinal y no vida, culpa y no espiritualidad, miedo y no paz. Fue en este contexto de opresión donde el arrepentimiento se convirtió en una doctrina de culpa y castigo. Fue también en este marco donde el mensaje original centrado en amar a Dios en el prójimo derivó en teologías postpascuales. El mensaje de Jesús consistió en practicar el amor por encima de todas las cosas, ya que en eso, como consta por los evangelios y era un principio fundamental del judaísmo, se resumía toda la Ley y los Profetas (8).
El poema Ganso salvaje de Mary Oliver es un ejemplo de la tergiversación del término arrepentimiento como sinónimo de culpa y castigo, que es su interpretación más usual: Tú no necesitas ser bueno. Tú no necesitas andar de rodillas mil millas a través del desierto arrepintiéndote (9). El sentido original de la palabra arrepentimiento no implica castigo, ni autolaceración, ni causarse sufrimientos físicos o psicológicos, sino darse cuenta que el error central, la idea de fragmentación, es la raíz de todos los errores secundarios.
Hay dos formas falsas de arrepentimiento que no corrigen este error central: el arrepentimiento en la culpa y el arrepentimiento en el asunto. Si se reduce el arrepentimiento a la culpa produce remordimiento, angustia, inmovilidad, estancamiento. Si se limita el arrepentimiento al asunto particular se pierde de vista la razón de fondo, el error central que es la conciencia fragmentada. Esta ceguera impide darse cuenta que se están alimentando las mismas semillas de ignorancia en otras áreas de la vida. El arrepentimiento en el asunto y el arrepentimiento en la culpa son los modos usuales en los que enfocan su atención las religiones que configuran los criterios de las multitudes.
Mundos, cielos o dimensiones conforman una unidad indivisible que sólo la intuición y los estados supraconcientes logran conocer. La percepción arroja datos dualistas necesarios para la existencia física, pero sólo la intuición y el conocimiento propio de la sabiduría perenne permiten acceder a la información de los mundos sutiles. El conocimiento de la unidad va más allá de las apariencias captadas por los cinco sentidos y la mente; revela que todas las criaturas y mundos son comocuentas de un collarentrelazadas con el hilo invisible del todo. Las jerarquías dominantes obstaculizan el acceso a este conocimiento sutil y liberador que permite reconocernos como integrantes del todo. No puede existir nada fuera del todo, de otro modo no sería el todo. El todo es infinito… es inmutable (…) El todo es Mente viviente infinita: el iluminado lo llama Espíritu (10).

En el estado de ignorancia, la persona se percibe a sí misma como un alma desamparada. Cuando entiende que la existencia es un continuum infinito del que forma parte, cesa la búsqueda de aceptación, seguridad y control. Lo que parecía bueno a la visión fragmentada se entiende como indeseable; lo que parecía pérdida se considera ganancia; lo que producía pesadumbre se convierte en paz; lo que creaba intolerancia e ira genera compasión. Se corrige la identificación con el pequeño yo, se emprende el camino de retorno a casa en la sabiduría de la unidad, sentido que encierran las palabras árabe, hebrea, griega y latina tawba, teshuvah, metanoeo y repaenitere, traducidas como arrepentimiento. Como consecuencia de la visión integradora surge el amor, la compasión que se manifiesta en acciones desinteresadas.
Las gentes del mundo, perdidas en lo externo, se fijan en las apariencias; perdidas en lo interno, se fijan en el vacío. Si eres capaz de desapegarte de las apariencias mientras te encuentras entre las apariencias, y de estar desapegado del vacío mientras te encuentras en el vacío, entonces no estarás perdido en lo externo ni en lo interno. Si entiendes esta verdad, la mente se te abre en un instante; esto se llama abrir el conocimiento y la visión de la budeidad. La budeidad es equivalente al despertar. Se divide en cuatro aspectos. Estos son el abrir el conocimiento y la visión despiertos, el mostrar el conocimiento y la visión despiertos, el entender el conocimiento y la visión despiertos y el entrar en el conocimiento y la visión despiertos (11).
La corrección de la conciencia que la mística judía llama tikun individual, es un proceso de cambios y ajustes de profundidad y complejidad ascendentes cuyo inicio es el arrepentimiento. La corrección la logra quien se mantiene atento a sus pensamientos, sentimientos y acciones. Los otros y las circunstancias reflejan el estado de la conciencia, permitiendo a la persona conocerse a sí misma y asumirse como responsable y no como víctima. A la luz de la conciencia de unidad se detienen los juicios y prejuicios del pequeño yo, así como los pensamientos de exclusión y rechazo. Dijo Jesús: Conoce a aquél que tienes delante de ti, y lo que te es oculto te será desvelado (12).
Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que del Espíritu es nacido, espíritu es (13). La persona con discernimiento espiritual se hace responsable de su existencia y permanece atenta a las correcciones pendientes de realizar. Se corrige la visión: donde sólo se percibían entes separados, donde las personas eran como objetos, se capta la unidad de la existencia más allá de la diversidad de apariencias. El río y sus olas son la misma cosa. ¿Cuál es la diferencia entre el río y sus olas? Cuando la ola se levanta, es agua; y cuando cae es de nuevo el mismo agua. Por haber sido denominada ola, ¿ya no debe considerarse agua? (14). El proceso de corrección, de reparación, involucra a todas las áreas de la persona: su interior —su ser para sí— y su relación con el exterior —su ser para el otro.
Desde el momento anterior de pensamiento, pasando por el momento presente de pensamiento y hasta el momento siguiente de pensamiento, no estaré afectado por la locura ni por el engaño; me arrepiento de todas las locuras y de todos los engaños anteriores y de las demás faltas debidas a ellos, y pido que desaparezcan y no vuelvan a producirse… Me arrepiento de todas mis malas obras anteriores asociadas a la presunción y al fraude malévolos, y pido que desaparezcan inmediatamente y no vuelvan a producirse… Me arrepiento de todas mis malas obras anteriores asociadas a los celos y la envidia malévolos y pido que desaparezcan inmediatamente y no vuelvan a producirse…
¿Por qué se llama arrepentimiento? El arrepentimiento significa arrepentirse de los errores anteriores, de las malas acciones anteriores, de defectos como la estupidez, el engaño, la presunción, el fraude, los celos y la envidia, arrepintiéndose de todas para que no vuelvan a aparecer. Eso es ser penitentes. El arrepentimiento significa, además, lamentar los errores posteriores… ponerles fin para siempre sin cometerlos nunca más.
Cuando se produce la locura, la sabiduría libera; cuando se produce el mal, el bien libera. La liberación de este modo se llama liberación verdadera.(…) … Domeñad interiormente la naturaleza de la mente, respetad exteriormente a los demás: a esto se le llama el autorrefugio. (…) Autorrefugiarse significa liberarse de los malos estados mentales de vuestra propia naturaleza: los celos, la adulación, el egoísmo, el engaño, el desprecio a los demás, la falta de respeto a los demás, las visiones falsas, la presunción, y cualquier mala conducta que pueda tener lugar en cualquier momento. Ver siempre vuestras propias faltas y no comentar lo bueno o lo malo de los demás, eso es el autorrefugio. … La sabiduría produce estados superiores, la locura produce estados inferiores. (…) El autoentendimiento y el autocultivo de las virtudes de la propia naturaleza es el verdadero refugio (15).
Quien tiene la virtud superior, no se tiene por virtuoso; por lo tanto la posee. Quien tiene la virtud inferior, se considera virtuoso; por lo tanto carece de ella. La virtud superior no actúa, ni tiene designios; la virtud inferior actúa y tiene designios. La bondad superior actúa, sin intención… Por lo tanto, cuando se pierde el Tao, se pierde también la virtud… El ritual es la carencia de fe y lealtad, y el inicio de todas las discordias… el Sabio se interesa por la totalidad y no por la parte; busca el fruto y no la flor (16).
(1)Nuevo diccionario bíblico Ediciones Certeza, Illinois 1991
(2) Evangelio según Tomás, Logion 50 Ediciones Índigo, Barcelona 1992,
(3) Juan 8,12 Escritura tomada de la Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Instituto Cultural Alef y Tau AC 2006
(4) Mateo 5,14 Id
(5) Marcos 1,15 Ibid
(6) Lucas 17,21 Biblia Peshitta op cit
(7) Evangelio según Tomás, Logion 3,7.8 op cit
(8) José M. Castillo El Reino de Dios por la vida y la dignidad de los seres humanos Desclée de Brouwer, Bilbao 2000; p 163
(9) Mary Oliver Wild Geese You do not have to be good. You do not have to walk on your knees for a hundred miles through the desert repenting
(10) El Kybalión Editorial Prana, México 2019; pp 40, 41, 43
(11) El Sutra de Huí Neng Edaf y Morales, Buenos Aires 1999; pp 81-82
(12) Evangelio de Tomás, Logion 5 op cit
(13) Juan 3,6 Biblia Peshitta, op cit
(14) Kabir Poema XIV Edicomunicación, Barcelona 2003
(15) El Sutra de Huí Neng op cit; pp 69,71,73,74
(16) Lao Tse Tao Te King 38 Editorial Tomo, México 2012
El cuerpo humano y la materia viva en general tienen un carácter coloidal que requiere agua para mantener sus propiedades: el agua constituye 70 a 80 por ciento de nuestro peso corporal. Aún los huesos están constituidos por 22 por ciento de agua. El agua es el fundamento de nuestra vida. A pesar que somos criaturas de agua, somos indiferentes de sus necesidades y no acabamos de despertar a la realidad que las necesidades del agua son también nuestras necesidades.

Las investigaciones sobre el agua hechas por Masaru Emoto permiten visualizar a través de fotografías lo que siempre ha conocido la sabiduría perenne: el agua es sensible y tiene memoria y conciencia. Las fotografías de cristales de agua muestran las cambiantes formas y colores que adquieren sus clusters o agregados de moléculas según el tipo de información que reciben y guardan. Esta capacidad de las moléculas de agua radica en que sus polos positivos y negativos actúan como imanes, adhiriéndose hasta conformar complejos agregados y, como ocurre con los copos de nieve, no hay dos clusters iguales. Cada influencia de orden energético crea un ordenamiento distinto de las moléculas de agua (1).
A nadie sorprende que el agua tomada de un río que fluye libremente se estructure en cristales hexagonales de gran belleza y que el agua de un río contaminado no presente estructuras armoniosas. La integridad y belleza del río de aguas cristalinas está presente en cada una de sus gotas: cada gota de agua de ese río traduce en su pequeña dimensión la misma belleza del río. Del mismo modo, la gota de agua del río contaminado refleja las condiciones del agua en clusters con formas agónicas y colores opacos. No podría ser de otro modo: la parte es un holograma del todo. Si bebiéramos el agua hexagonal produciría en nuestros cuerpos y mentes efectos diferentes que, si bebiéramos el agua del río contaminado, aunque filtráramos escrupulosamente el agua contaminada, porque la memoria del agua guardaría las vibraciones de su deplorable estado previo.
El agua no sólo almacena información sino también guarda sentimientos y conciencia. Los pensamientos, emociones, sonidos, palabras, escritos, música, crean estructuras moleculares geométricas que responden a las vibraciones recibidas. El agua expuesta a vibraciones de odio e ira responde creando clusters asimétricos, desorganizados y oscuros, semejantes a los clusters del agua tomada de ríos contaminados. El agua expuesta a información de amor y gratitud adquiere hermosas estructuras simétricas semejantes al agua de ríos que corren libremente incólumes. No olvidemos que somos criaturas de agua.

La sabiduría perenne transmite a través de mujeres y hombres dedicados a la tarea de recordar y compartir el recuerdo, que todo está vivo y es consciente, que la fragmentación es falacia de mentes que cuando despierten de la pesadilla de la separatividad se darán cuenta que todo es Uno. No puede existir nada fuera del todo, de otro modo no sería el todo. El todo es infinito… es inmutable (…). El todo es Mente viviente infinita: el iluminado lo llama Espíritu (2).
El agua, que constituye entre 70 y 80 por ciento del planeta y de nuestros cuerpos, nos enseña a través del lenguaje de sus clusters que no sólo los contaminantes químicos y bombas atómicas la destruyen junto a toda la vida que ella sostiene, sino que también los pensamientos, sentimientos y palabras la sanan o la enferman. Y si las vibraciones electromagnéticas de amor u odio la sanan o la enferman ocurrirá lo mismo con toda la materia viva que está constituida prioritariamente por agua.
Los cristales de agua de un río contaminado a los que se habla con frases de amor y gratitud transforman sus caóticas estructuras desorganizadas en bellas y luminosas estructuras hexagonales. El ancestral método de reconciliación y perdón Ho’oponopono, tradición de Hawai y de otras culturas con conciencia unificada del Pacífico Sur, adaptado como práctica de sanación por Morrnah Nalamaku Simeona y difundido en Occidente por su discípulo Hew Len, consiste en despertar la conciencia de amor y gratitud con frases dirigidas al Todo: lo siento, perdóname, gracias, te amo. Algo parecido hizo Masaru Emoto con el agua, y los clusters enfermos sanaron en resonancia con la vibración del amor.
Hace cerca de 2 500 años fue escrito en el Tao Te King atribuido a Lao Tse:
La Bondad Superior es como el agua
El agua favorece a todas las cosas y no excluye a ninguna
Permanece en los lugares que otros desprecian
Por esto se asemeja al Sabio
En el vivir halla la felicidad de la vida
En el pensar se asemeja al Profundo Abismo
En la bondad armoniza con todos
En las palabras es sincero
En el gobierno, equilibrado
En el trabajo obra con rectitud
En el caminar encuentra oportuno el tiempo
Siendo así no se opone y la maldad queda olvidada (3).
El Libro de las Mutaciones I Ching de la sabiduría milenaria china,explica el signo K’an, lo Abismal, el Agua: El movimiento del agua va desde arriba hacia abajo. El agua es oriunda de la tierra, pero se encuentra en el cielo, por eso su tendencia es retornar abajo… El agua fluye y no se acumula en ninguna parte; atraviesa sitios peligrosos y no pierde su confiabilidad… El agua fluye ininterrumpidamente y llega a la meta… Así el noble vive en constante virtud y ejerce el negocio de la enseñanza (4).
El agua se mueve, fluye, no trata de prevalecer en ninguna parte, su lugar es el movimiento mismo. No importa si se encuentra en un charco o en la nieve de la cúspide de una montaña, sigue siendo agua. Su constante es el cambio, la transformación. El agua nos enseña cómo debemos vivir. Las palabras que generan los más conmovedores cristales de agua son gracias y amor. Aquello que es beneficioso para el agua en la naturaleza también lo es para el agua que constituye nuestros cuerpos, que hace posible la vida física y sostiene la conciencia. Aquello que crea cristales de agua desestructurados y oscuros crea también en la humanidad conciencias y vidas desestructuradas y oscuras que causan daño en la Tierra.
No sólo estamos agotando los recursos acuíferos desde la perspectiva cuantitativa, sino también los estamos agotando desde la perspectiva cualitativa. Somos seres de agua al igual que todas las criaturas de la Tierra, y en la medida en que mantengamos a la memoria del agua en estado de pesadilla, así también nuestra memoria y la memoria de las criaturas con quienes compartimos el planeta —que es una sola memoria interdependiente con la memoria del agua— continuarán en estado de pesadilla.

Los malos hábitos de vida material y espiritual y el incremento de la edad producen una disminución del agua estructurada del cuerpo y un aumento del agua desorganizada. Sanar nuestros cuerpos y mentes es sanar el agua que sostiene la materia viva que somos. Curemos el agua de nuestros cuerpos bebiendo agua de calidad y proporcionando vibraciones de amor y gratitud al Todo. El agua es portadora de informaciones que absorbemos cuando la bebemos convirtiéndose en una parte de nuestro cuerpo (5).El agua transmite a nuestras células su estado de conciencia.
La calidad física del agua no puede ser separada de su calidad espiritual. La conciencia afecta a la materia. El agua que consumimos no sólo es determinante para la salud del cuerpo sino para vivir en armonía mental y emocional. La calidad del agua que consumimos y no la cantidad que bebamos es un factor determinante del grado de hidratación o de deshidratación del cuerpo, de la alcalinidad o acidez de la sangre, de la oxidación de nuestras células; en otras palabras la calidad del agua que consumimos es un factor determinante para la estabilidad y equilibrio físico, mental y emocional.
El agua que gran parte de la humanidad consume no cumple con los requerimientos biológicos de la vida. La memoria del agua conserva el perfil electromagnético de las sustancias que ha llevado en disolución, aunque ya no estén presentes en ella. Se potabiliza el agua eliminando impurezas, químicos, microorganismos, pero no se transforma el patrón vibratorio de las toxinas que almacena en su memoria y que transmitirá a la materia viva con la que entre en contacto. Es por esta capacidad de memoria que los cristales de agua tratada con los sistemas convencionales presentan estructuras distorsionadas que contrastan con las hermosas estructuras del agua que no ha recibido vibraciones caóticas. Esta agua tratada y purificada por métodos que no toman en cuenta la conciencia del agua, continúa muerta. Es esta agua la que se usa comúnmente no sólo para la higiene personal, sino aún para beber y cocinar. Afortunadamente no sólo tenemos la capacidad de destruir el agua, también tenemos la capacidad de restablecer su esencia proporcionándole los medios adecuados que rescaten sus características originales.
El agua embotellada es usualmente sometida a procesos que tienden a desmineralizarla. Bajo infinidad de etiquetas se envasa en botellas plásticas desechables que se venden en todo el mundo. Es común que las botellas desechables contengan Bisfenol A (BPA), producto químico industrial dañino para la salud usado desde la década de los 60. El uso de estas botellas plásticas genera un alto costo para la vida en general. Al año se producen 28 mil millones de botellas que tardan aproximadamente mil años en degradarse. Para fabricarlas se consumen 17 millones de barriles de petróleo y se liberan 2millones 500 mil toneladas de dióxido de carbono (6).
La mayoría de las personas no tenemos la posibilidad de beber directamente agua pura de manantial sin embotellar. El agua de manantial embotellada ha perdido su memoria original y manifiesta en sus clusters las vibraciones a la que es sometida: vibraciones ajenas al manantial. Sin embargo, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de beber agua que haya recuperado sus características esenciales de conciencia convirtiéndose en agua similar a la de manantial.

Existen sistemas para el restablecimiento de la memoria esencial del agua y de sus características químicas y estructurales, de tal forma que el agua potable de la llave se regenere y convierta en agua semejante a la de manantial. Para lograr esta similitud el agua debe ser en un inicio purificada con filtros que sigan el principio de filtración natural del agua mineral de manantial. Debe asimismo ser alcalinizada, mineralizada, ionizada con aniones, magnetizada, estructurada.
Quienes consumen sistemáticamente agua que ha recuperado sus características físico químicas y su conciencia esencial, experimentan efectos favorables en la salud física, mental y emocional. Si al consumo de agua viva se adiciona una actitud de gratitud y amor, sin lugar a dudas se experimentará una gran transformación. Sanando nuestras vidas, sanaremos la Tierra.
(1)Masaru Emoto y Jürgen Fliege El poder curativo del agua, pdf.
(2) El Kybalión, Editorial Prana México 2019; pp 40, 41, 43.
(3) Lao-Tsē Tao Te King Ediciones Coyoacán 1996; p 37.
(4) I Ching Comentarios de Richard Wilhelm Editorial Hermes, México 1988; pp 196-197.
(5) Masaru Emoto y Jürgen Fliege, op cit p 11.
(6) Datos difundidos por la empresa japonesa Nikken.
bioenergiaholistica.mitiendanikken.com
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