supermag se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, visita Depuración en WordPress para más información. (Este mensaje se añadió en la versión 6.7.0.) in /home/partenon/public_html/wp-includes/functions.php on line 6121Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.
Nikola TeslaAmor y miedo son estados energéticos que se distinguen por sus propiedades particulares y por los efectos disímiles que generan. El amor es el aglutinante del Todo, el lazo que restablece la unidad; la expresión de la afinidad con el Todo. La esencia del amor es armonía que se refleja en unificación. El miedo dispersa, desintegra la posibilidad de alcanzar un orden, genera caos tanto en el ámbito individual como colectivo. El miedo es la no-aceptación del yo de ser parte de la totalidad causando la falsa idea de separación; este rechazo crea caos interno y confusión propiciadores de enfermedades. La ambición de control y dominio es reflejo del miedo.
La humanidad es adicta al miedo: miedo a no ser aceptado, a las pérdidas, a la enfermedad, a no controlar las circunstancias imprevisibles de la existencia, y el mayor miedo, el que subyace bajo todos los demás: miedo a la muerte. La mente racional entiende y acepta lo que puede comprobar, aunque la comprobación consista únicamente en principios matemáticos y físicos. En la medida en que el individuo adquiere mayor racionalidad disminuye su capacidad de integrar vida y muerte. Se produce una fragmentación de la conciencia, se pierde la capacidad de unificar: la mente dualista se convierte en dominante. La supremacía de la racionalidad fragmentadora conduce al individuo a vivir dividido entre los saberes atemporales del alma permanentes en la conciencia humana y el conocimiento racional. Esta incongruencia se traduce en incertidumbre y miedo. El miedo a la muerte desaparece cuando se acepta que no existe división entre los diversos aspectos de la existencia (1).La división entre vida y muerte proviene de la visión fragmentada que nos conduce a dividir a todo de todo (2).Nada puede morir: el Todo que es inherente a la vida es eterno e infinito.

El concepto mente desplazó en Occidente al concepto alma a partir de la Ilustración del siglo XVIII, relegándose su uso al ámbito cada vez más reducido y enjuiciado de la espiritualidad. La mente se convirtió en protagonista de la realidad humana: Pienso, luego existo (Je pense, donc je suis) sostuvo Descartes. A partir de entonces las personas consideradas cultas fueron aquellas centradas en la razón cartesiana, considerándose incultos y supersticiosos quienes dieron continuidad a los saberes eternos. Las religiones occidentales sólo empeoraron esta fragmentación con doctrinas antropomórficas maniqueístas sobre el Ser Infinito. Estas doctrinas estructuradas sobre la base de las dualidades bueno/malo, premio/castigo, ganar/perder, vida/muerte, cielo/infierno, son punta de lanza para el control de masas a través del miedo.
El alma es una forma de energía desconocida, aunque cada vez es mayor el acercamiento entre el lenguaje de la física cuántica y el de la espiritualidad. El concepto que más se aproxima a alma es el de campo: las almas son principios organizadores invisibles e inmateriales. Los campos —especialmente los campos mórficos— son principios organizadores invisibles, inmateriales que realizan la mayor parte de las acciones que se suponía que realizaban las almas (3). Los campos mórficos contienen memoria acumulativa.
Periódicamente se crea pánico colectivo a través de guerras y estados energéticos caóticos provocados por las jerarquías dominantes. Pasado el clímax de terror mantienen el suministro constante de confusión. Los medios de comunicación, las redes sociales, los videojuegos, son herramientas diseñadas para gestar caos mental, incongruencia, confusión, inseguridad, miedo que se traducen en conductas de autoviolencia/violencia que reflejan a nivel individual y colectivo la destructividad del sistema mundial. Las epidemias y las catástrofes naturales —consecuencias de la energía de discordia y destructividad de la humanidad— potencian estos estados emocionales de desintegración. Pero no somos víctimas, sino cómplices de este estado de cosas debido a la ignorancia espiritual y a los hábitos egocéntricos. Las cadenas de violencia individual y colectiva de las que cada persona es eslabón mientras no unifica el yo y el otro en el Todo, inician en el miedo. El amor es una poderosa energía de equilibrio e integración que nos une al ejército de luz, paz y amor de todas las dimensiones también llamadas cielos.
Estos estados caóticos son energéticamente afines a entidades usualmente invisibles para los sentidos humanos, pero no pasan desapercibidas para los animales. Sus particularidades, propiedades y funcionamiento forman parte del conocimiento guardado por la sabiduría perenne y expuesto en fuentes como el Zohar, los Vedas, textos budistas y la Biblia, entre otras. Estas entidades están ligadas de formas sutiles —y a veces no tan sutiles— a las jerarquías dominantes. Todas comparten un mismo propósito: sostener el estado de desintegración energética (miedo) en el planeta. En algunas ocasiones están ensambladas en cuerpos humanos y animales, en otras no se incorporan a éstos pero los manipulan a través de vibraciones; en todos los casos generan desarmonía.
Las emociones animales y las humanas producen estados energéticos similares entre sí. La agonía animal pasa desapercibida por la mayor parte de la humanidad. La semejanza entre la sangre humana y la sangre animal, así como la similitud entre las vibraciones producidas por el sufrimiento animal y humano, fueron razones por la que los sacrificios rituales humanos comunes en diversas sociedades fueran sustituidos por sacrificios animales. Los sacrificios de animales están en la actualidad masivamente presentes no sólo en rituales religiosos y tradiciones populares, sino en la industria mundial de procesamiento de carne. Están ampliamente documentadas las atrocidades a las que son sometidos los animales independientemente de la tecnología aplicada en las matanzas. El sufrimiento animal es similar en todos los mataderos del mundo, sean éstos de tipo artesanal, de tipo industrial con empleo de sofisticada tecnología o aquéllos bajo estrictas reglamentaciones kosher o halal.
A las anteriores formas de derramamiento de sangre y creación de sufrimiento y pánico se agregan las matanzas humanas provocadas por los intereses políticos, económicos y religiosos de la élite en el poder. Estas élites provocan sacrificios aún más masivos que los perpetrados por sociedades antiguas al servicio de las entidades rectoras de sus cosmovisiones. El estado energético que producen el sufrimiento humano y animal consolida la presencia de entidades organizadas, conocidas como vigilantes, voladores, asuras, demonios, espíritus inmundos, entre otras: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (4).

El estado de caos en que vivimos no es aleatorio, es constante y es parte de un plan maestro del que somos cómplices y víctimas simultáneamente. Cómplices por la codicia y el odio que caracterizan a las emociones humanas y víctimas porque estos mismos efectos retornan como búmeran contra quienes los producen. Se recibe lo que se da: dar y recibir son unívocos, están mutuamente implicados. La humanidad está atrapada en las vibraciones de sus propios pensamientos y sentimientos que son fruto de la ignorancia espiritual potenciada por la élite dominante a través de sus instituciones sociales, políticas, económicas, religiosas. No somos víctimas: el mundo es un espejo; la ley de causa-efecto que rige a la materia y al espíritu va más allá de nuestra comprensión y voluntad.
Así como el espíritu no está limitado al cuerpo, la mente no se localiza en el cerebro, no es propiedad del individuo sino un océano de energía compartido con toda la creación. La sabiduría perenne traducida en conocimiento cuántico pone de manifiesto que los diversos aspectos de la existencia no están divididos entre sí. La mente y la materia no son sustancias separadas sino aspectos diferentes de un movimiento integral e ininterrumpido (5). La teoría del orden implicado de David Bohm manifiesta que lo que en apariencia es un mundo de objetos y eventos separados y aislados es en realidad un mundo donde todo está replegado en una totalidad, en una unidad que no es posible fragmentar.
El conocimiento sobre el todo continuo al que David Bohm llamó Totalidad no dividida en movimiento fluyente (6)está presente en los saberes ocultos resguardados en libros sagrados, símbolos, leyendas y mitos de todas las naciones. Por ejemplo, la metáfora de la Red de Indra escrita en los Puranas hace aproximadamente 3 mil años, describe la interpenetración e interdependencia entre las partes de la totalidad: una telaraña multidimensional sostiene gotas de agua que se reflejan entre sí: cada gota es reflejada en todas las demás y a su vez recibe el reflejo de la miríada de gotas, produciéndose un intercambio infinito.
Rupert Sheldrake explicó por medio del modelo del campo mórfico los fenómenos de captación de información asociados a la intuición y a la telepatía. Los campos mórficos subyacen en nuestra actividad mental y en nuestras percepciones. Los campos mórficos de los grupos sociales conectan a los miembros del grupo incluso cuando están a muchos kilómetros de distancia, y proporcionan canales de comunicación a través de los cuales los organismos pueden mantenerse en contacto a cierta distancia, por lo tanto, ayudan a proporcionar una explicación para la telepatía. La telepatía es normal, no paranormal, natural no sobrenatural, y es común entre las personas (7).
El Big Bang, teoría cosmológica que intenta describir el punto inicial en que fueron creados de la nada la materia, el espacio y el tiempo, tuvo lugar hace unos 13 mil 800 millones de años. Esta Nada también denominada Ein Sof, Hu, Tao, que se hizo manifiesta después del Big Bang no es un ser, ya que, siendo autocontenida y autosuficiente no puede ser limitada por la existencia que limita a los seres. Si lo llamamos Ser Infinito debemos aceptar que no posee ninguna cualidad, porque cualquier cualidad que le otorgáramos estaría limitada por la finitud. El Ser Infinito sostiene a toda la creación con sus emanaciones infinitas (8). Estas emanaciones infinitas mantienen unidas a todas las partículas del mismo modo que lo estuvieron en el momento inicial de la creación del universo. La distinción entre el pasado, el presente y el futuro es solamente una ilusión (AlbertEinstein). El antes y el después no es una cualidad del mundo que percibimos, sino que pertenece a la mente perceptiva que… se ve incapaz de registrar nada de lo que se le ofrece si no es este esquema espacio-temporal (Erwin Schrödinger). La Nada es el Todo.

Sufrimos un acoso permanente por parte de poderes diversos —humanos y no-humanos— sin darnos cuenta que es el miedo causado por la conciencia fragmentada el que nos mantiene sometidos. El problema a resolver está en uno mismo. Cuando despertamos a esta realidad nos damos cuenta que no somos marionetas en manos de un poder sin rostro, sino manifestaciones del Ser Infinito con la posibilidad de generar cambios personales y en el entorno que se reflejarán más allá de lo que seamos capaces de imaginar. El universo es un complicado tejido de sucesos en el cual alternan, se superponen o se combinan conexiones de diferentes clases, que al hacerlo así determinan la textura del todo (Werner Heisenberg). Amar es la clave para romper el cautiverio del miedo, pero para despertar la capacidad de amar es necesario reparar la conciencia fragmentada. No debe confundirse el concepto de amar con pensamientos de posesión. Amar no consiste en depositar un sentimiento en algo finito, sino en la unión consciente con el infinito en el Todo.
No es difícil salir de este laberinto de espejos en que nos encontramos. Para ello es necesario prestar plena atención al hábito del pensamiento fragmentado… para ponerle fin. Entonces el acercamiento de la persona a la realidad será integrador, lo mismo que su respuesta (9). Si entendemos que nuestro poder radica en la unión, en la integración, haremos estallar la burbuja del miedo sostenida por la visión fragmentada. La interconexión y la interdependencia son herramientas que permiten al individuo producir orden (amor) para sí mismo, para su entorno y el universo, sin salir de su casa. El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo (10).

Ser conscientes que estamos inmersos en un sistema en que las partes se influencian mutuamente nos permite escoger la forma coherente de participación en el Todo, convencidos que la manera en que vivimos la vida diaria, aún en sus momentos más insignificantes, impacta a la totalidad. La energía del pensamiento y de los sentimientos produce cambios en el campo que conecta a toda la creación. Un cambio que se produzca en un lugar repercutirá en todas partes. Liberarnos de la falsa creencia de ser individuos separados, ajenos unos a los otros, nos permitirá recobrar nuestra inteligencia integral y entonces podremos entender que todo es Uno. Esta visión integradora en que el sujeto se reconozca a sí mismo y al otro como participantes del Ser Infinito producirá resonancias infinitas y eternas como infinito y eterno es el ser que somos.
(1) David Bohm Wholeness and the Implicate Order p 14, Routledge Classics New York 2002
(2) David Bohm op cit p 36
(3) Rupert Sheldrake Resonancia Mórfica y Campos Mórficos https://www.sheldrake.org/espanol/resonancia-morfica-y-campos-morficos-una-introduccion
(4) Efesios 6:12 Reina-Valera 1960
(5) David Bohm op cit, p 88
(6) David Bohm id p 190
(7) Rupert Sheldrake op cit
(8) Aryeh Kaplan Sepher Yetzirah academia.edu PDF, p 57
(9) David Bohm op cit p 30 (10) Proverbio chino y paradigma cuántico
El maltrato a los animales genera efectos que ningún individuo o nación, por más poderosa que crea ser, puede anular. Algunos efectos saltan a la vista y otros no son tan fácilmente discernibles debido a la confusión propia de las mentes fragmentadas. Toda acción genera una reacción, toda causa un efecto. Revisar las causas que dispararon la pandemia Covid 19 obliga a detenernos en el maltrato contra los animales. La creación de sufrimiento genera sufrimiento: el sufrimiento que experimenta la humanidad no está desligado del sufrimiento que sin excepción de países se causa a los animales. No es fortuito que la propagación del Covid 19 iniciara en el mercado de mariscos y pescados de Huanan ubicado en el corazón de la ciudad de Wuhan.

En el mercado de Wuhan se vendían 112 especies de animales, algunos ya muertos listos para el consumo como los ratones, gatos, cerdos, serpientes y murciélagos cuyas imágenes recorrieron el mundo y otros aún vivos, enjaulados, como los perros, osos y venados cuyas tristes imágenes también recorrieron el planeta. Entre otras especies en venta había zorros, salamandras gigantes, pavos reales, cachorros de lobo, koalas, cocodrilos, pangolines, civetas, tigres, serpientes, murciélagos, mapaches, camellos, monos, marmotas, y puercoespines. La variedad de especies que se ofrecían en Huanan, algunas de ellas en extinción, lo convirtieron en un importante mercado tradicional chino.
La diferencia entre la carne kosher o halal expuesta en iluminados mercados y la carne de los pasillos húmedos cubiertos de sangre, plumas, escamas y vísceras del mercado de Wuhan consiste en la presentación, la forma, la apariencia. El sufrimiento es el mismo en los pasillos de los supermercados y en los pasillos de Huanan.Todos los animales violentados comparten el mismo sufrimiento: los animales de Wuhan y los que llegan a los mataderos de todo el mundo viven el mismo terror, el mismo dolor y sufrimiento.
La violencia contra los animales crea siniestras consecuencias en el planeta que afectan a todos los seres vivos. Por la ineludible ley de causa-efecto, el sufrimiento que se causa a los animales se refleja en sufrimiento humano. La sangre animal corre como ríos por toda la Tierra. La humanidad destruye animales y mutatis mutandi, los animales transmiten plagas que destruyen a la humanidad. Llegará un tiempo en que los seres humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano…. Verdaderamente el hombre es el rey de las bestias, pues su brutalidad sobrepasa la de aquellas. Vivimos por la muerte de otros. Todos somos cementerios -Leonardo da Vinci (2).

La producción de carne en el mundo fue en el año 2017 casi cinco veces más alta que a principios de la década de los 60: ascendió de 70 millones de toneladas a más de 330 millones de toneladas en 2017 (3). Los animales son considerados máquinas de producción, objetos inanimados, desde que nacen hasta que son servidos en el plato. Comer carne no sólo impregna la memoria olfativa y el paladar, generando la necesidad de consumo, sino también impregna la memoria del campo astral o emocional, donde quedan adheridas las vibraciones de miedo y dolor provenientes del animal sufriente. Quien causa sufrimiento a un ser vivo, se está causando sufrimiento a sí mismo, porque todo lo existente es una unidad interdependiente, interser. Si creemos que podemos dañar a una parte de la unidad sin dañarnos a nosotros mismos, estamos en un error. Si dañamos a una parte de la unidad que conformamos y que nos conforma, nos estamos dañando a nosotros mismos.
Cuando se unifica la conciencia y se desvanece la visión fragmentada de la existencia, se entiende que los cuerpos animales y humanos sólo difieren en las distintas modalidades de la naturaleza material que los compone, pero ambos son manifestaciones de la Esencia, como todo lo existente. Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahmana (sacerdote) a una vaca, a un elefante, a un perro y a un paria (4). Tenemos la oportunidad y el deber de aprender a ser compasivos con todos los seres, independientemente de sus características particulares. La unificación de la conciencia, que es sinónimo de vivir en amor, genera comprensión acerca de la igualdad de todos los seres vivientes. Mahatma Ghandi comentó en relación al sloka arriba citado: La unidad interior compenetra toda vida. Las formas son muchas, pero el Espíritu que da las formas es Uno (5).
Existe una tendencia mundial de disminución del consumo de carnes rojas y un incremento en el consumo de aves, sobre todo de pollo y pavo. Cuando termina el breve ciclo de crecimiento acelerado de los pollos, se transportan de las granjas de producción avícola a los mataderos, adonde llegan millones de pollos muertos. Para la celebración del Día de Acción de Gracias 2019 se mataron en Estados Unidos 46 millones de pavos. Este país es el primer productor mundial con 3.4 millones de kilos de carne de pavo al año. La mayor parte de estos animales se crían en granjas con capacidad para alojar hasta 25 mil aves a las que se corta el pico —una amputación dolorosa— para evitar que se lesionen entre ellos por las condiciones de hacinamiento en que viven (6).
Por cada gallina ponedora que hay en el mundo, un gallo de la misma especie es triturado o asfixiado al nacer, ya que se considera que no produce suficiente carne para que sea rentable criarle. Esto supone la muerte anual de cerca de 3.200 millones de pollitos recién nacidos (7).
Millones de animales viven permanentemente encerrados entre rejas. España es el país de la Unión Europea con mayor número de animales encerrados en jaulas (92 millones). El 99 por ciento de los cerdos, 98 por ciento de las cerdas y 82 por ciento de las gallinas viven entre rejas. En 2018 fueron sacrificados en España 910 millones de animales, 54 millones más que en 2017: creció en 46 millones el sacrificio de aves; el sacrificio de cerdos aumentó en 2 millones, alcanzando la cifra 52.2 de millones de cerdos sacrificados de los que sólo un tercio fue consumido en España, el resto se exportó a China y a Francia (8).

Los métodos de aturdimiento empleados en mamíferos consisten en disparos en la cabeza o la aplicación de electrodos antes de acuchillarlos. El proceso más común de matanza es por degüello, seccionando con un cuchillo la vena yugular y la arteria carótida. Tras el degüello de ovejas y cerdos, los animales son llevados a los tanques de escaldado y al horno chamuscador para eliminar el pelo. El reglamento exige que antes de proceder a esta fase se compruebe que los animales estén muertos, pero en la práctica muchos son sumergidos aún vivos (9). Resulta obvio que la práctica de aturdimiento no disminuye la violencia intrínseca del acto de matar: cualquier forma de matar, con o sin aturdimiento, genera dolor y terror.
Las ovejas, que tienen esperanza de vida de 15 años, son sacrificadas entre los 3 y los 10 meses de vida; los cerdos con la misma esperanza de vida de las ovejas son sacrificados entre los 3 y los 6 meses de edad; los terneros, con esperanza de vida de 25 a 30 años, son sacrificados entre el año y los 2 años de vida; los conejos, con expectativas de vida entre 6 y 8 años, son sacrificados entre la sexta y la octava semana de vida; los pollos, con esperanza de vida de 10 años, son sacrificados regularmente a las 6 semanas de vida (10). Un estudio en relación al maltrato de los borregos en los Estados de México e Hidalgo, puso en evidencia la práctica de matanzas clandestinas con extrema violencia contra los animales habitual en todo el país. Cada matarife llega a sacrificar hasta tres borregos a la vez, hecho que permite suponer el sufrimiento de estos animales acuchillados con prisa y sin compasión. En estas condiciones se matan anualmente 3 millones de borregos en los Estados mencionados (11).
Un número considerable de animales no resisten los largos viajes y mueren en el camino hacia los mataderos. La normativa europea autoriza recorridos de hasta 24 horas seguidas, sin descanso, para cerdos y caballos; 14 horas para cabras, ovejas y vacas; 12 horas para pollos y conejos. Durante estas horas permanecen hacinados, algunos llegan heridos o enfermos, todos llegan extenuados; otros mueren en el trayecto. Un estudio sobre el transporte de pollos realizado en Italia durante 4 años en más de 50 mataderos reveló que la cantidad de aves que llegaban muertas a los mataderos alcanzaba tasas de hasta 1.62 por ciento que se traduce en millones de pollos (12).
El maltrato animal corresponde a un sistema de explotación que es común en todo el planeta y a una lógica subyacente a este sistema que considera a los animales como mercancía inanimada. El maltrato animal es inherente a la industria de la carne. Los mataderos modernos han sido diseñados para matar el mayor número de animales en el menor tiempo posible. Algunas empresas matan hasta 13 mil cerdos y 80 mil pollos en una jornada (13).
La matanza de animales por el rito kosher, que sigue los preceptos de la Torah, no evita el sufrimiento animal. Este método exige que el matarife, shojet, sea un hombre instruido y piadoso capaz de producir una incisión rápida y profunda en el cuello del mamífero, para cortar la vena yugular y la arteria carótida de ambos lados sin dañar la espina dorsal. En el caso de las aves se produce un corte transversal en media luna en el cuello. El objetivo de esta técnica es el drenaje de la sangre del animal muerto, en obediencia a la Torah: porque la vida de toda carne está en la sangre… No comerán la sangre de ninguna carne (14). No comerán la sangre, sino que la derramarás en el suelo como agua (15). Resulta evidente que la manera kosher de matar no elimina ni el dolor ni la agonía de las víctimas, por más diestro y piadoso que sea el matarife y por más afilado que esté el cuchillo.

La matanza con el rito halal permitido por el Islam sólo difiere en algunos detalles rituales de la técnica kosher, sin variar el agudo sufrimiento animal. El método halal exige que el matarife pronuncie la palabra Bismillah (en el nombre de Allah) antes de proceder al sacrificio de cada animal. El animal se inmoviliza y se acuesta sobre el lado izquierdo mirando hacia La Meca; en esta posición se seccionan la vena yugular, la arteria carótida, la tráquea y el esófago preferiblemente con un solo corte hecho con destreza —lo que no siempre se logra—. El rito halal de sacrificio de animales no elimina ni el dolor ni la agonía de las víctimas.
Tanto en el rito kosher como en el halal se aplican técnicas crueles para la inmovilización de los animales; esta brutalidad ha sido documentada abundantemente por diversos grupos de protección de la vida animal. Después de ser inmovilizados, sufrientes y aterrorizados, aún con plena conciencia, el matarife realiza la incisión en el cuello y el corte de los tejidos. Los animales tardan varios minutos en desangrarse. En no pocos casos, aún conscientes son colgados en rieles y se procede al desmembramiento que con frecuencia ocurre mientras el animal permanece vivo (16). Existe un movimiento internacional contra los métodos de matanza kosher y halal porque no aturden a los animales antes de matarlos. Paradójicamente la legitimidad del hecho mismo de matar no está puesta en entredicho. Las controversias sólo consisten en el mejor modo de matar, como si hubiera algún modo bueno de matar.
Son muchas las voces judías que se elevan contra el abuso animal, una de ellas fue la del Premio Nobel de literatura 1978 Isaac Bashevis Singer, quien escribió: En relación con los animales, toda la gente es nazi; para los animales, esto es un eterno Treblinka (17).
Mientras el ser humano continúe derramando la sangre de los animales, nunca habrá paz (18).
Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Argentina consumen más de 100 kilogramos de carne por persona al año, lo que significa que cada persona consume anualmente el equivalente a unos 50 pollos o a media res. En 2018 el consumo per capita de carne en Estados Unidos estuvo en su nivel más alto en décadas. En Europa Occidental se consumen entre 80 y 90 kg de carne por persona al año. Los países pobres consumen diez veces menos carne que el promedio europeo (19).
Muchos consumidores de carne no son sensibles al sufrimiento animal ni conscientes de las vibraciones electromagnéticas de ansiedad, dolor y miedo que integran en sus cuerpos y conciencias al comer carne. Otros consumidores son sensibles al sufrimiento animal, pero esta sensibilidad no es lo suficientemente intensa como para cambiar sus hábitos alimenticios. Lo más común es que la sensibilidad hacia los animales se limite a algunas especies, sobre todo a los animales de compañía y en especial a sus propias mascotas, sin que el amor hacia sus mascotas les permita descubrir que todos los animales poseen sentimientos, emociones e inteligencia y son criaturas igualmente respetables. Dijo Pitágoras: Mientras los hombres sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra el dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría ni la paz ni el amor (20).
El Mahabharata, libro sagrado de la India —siglo III a.C.— es claro en relación a la complicidad que vincula a quien mata al animal y a quien come su carne: El comprador de carnes practica violencia mediante su riqueza; aquel que come la carne lo hace por paladear su sabor; el asesino practica violencia por atar y matar al animal. Así pues, existen tres formas de matar: quien trae carne o envía por ella, quien despedaza un animal, y quien compra, vende o cocina carne y se la come —todos ellos deben considerarse devoradores de carne (21).
Cada acción genera efectos o reacciones difíciles de discernir debido a la complejidad de la red causa-efecto. Si los animales son utilizados como alimento o se abusa de ellos de algún modo, este maltrato causará sufrimiento no sólo en la víctima sino en el victimario. Si anhelamos sanar las profundas heridas que la humanidad ha hecho a la creación y que se revierten contra la misma humanidad debido a la inexorable ley de causa-efecto, es imprescindible dejar de matar. Si una persona se abstiene de comer carne, que corresponde a abstenerse de matar, estará liberando su conciencia.
Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa y no sólo a nuestro cuerpo sino sobre todo a nuestro espíritu –Pitágoras (22).
(1) https://www.bbc.com/mundo/noticias-51326231
(2) https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/diez-importantes-vegetarianos-sus-frases-celebres/430047-3
(3) https://www.bbc.com/mundo/noticias-47119001
(4) Bhagavad Gita The Bhaktivedanta Book Trust International 1984;5.18.
(5) El Bhagavad Gita de acuerdo a Gandhi Editorial Kier, Buenos Aires 1991. Comentario de Mahatma Ghandi al sloka 5:18.
(6) https://www.ecoavant.com/consumo/estadounidenses-comeran-noche-46-millones-pavos-producidos-industrialmente_4814_102.html
(7) http://avicultura.proultry.com/empresas/project-in-ovo
(8) https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Dentro-matadero-investigacion-mataderos-espanol_6_848025205.html
(9) igualdadanimal.org
(10) https://www.google.com.mx/search?q=animal+aid&ie=UTF-8&oe=UTF-8&hl=es-mx&client=safari)
(11) https://aristeguinoticias.com/0411/mexico/violaciones-sistematicas-en-matanza-de-borregos-en-hidalgo-y-edomex-investigacion/
(12) https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Dentro-matadero-investigacion-mataderos-espanol_6_848025205.html
(13) https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Dentro-matadero-investigacion-mataderos-espanol_6_848025205.html
(14) Levítico 17,14 Escritura tomada de la Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Instituto Cultural Alef y Tau AC 2006
(15) Deuteronomio 15,23 id (16)https://ddd.uab.cat/pub/trerecpro/2010/80134/metodo_halal.pdf)
(17) https://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Bashevis_Singer
(18) (http://www.forovegetariano.org/foro/archive/index.php/t-7608.html. Judaísmo y vegetarianismo).
(19) https://www.bbc.com/mundo/noticias-47119001
(20) https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/diez-importantes-vegetarianos-sus-frases-celebres/430047-3
(21) Mahabharata, Anu. 115:40
(22) https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/diez-importantes-vegetarianos-sus-frases-celebres/430047-3
El cuerpo humano y la materia viva en general tienen un carácter coloidal que requiere agua para mantener sus propiedades: el agua constituye 70 a 80 por ciento de nuestro peso corporal. Aún los huesos están constituidos por 22 por ciento de agua. El agua es el fundamento de nuestra vida. A pesar que somos criaturas de agua, somos indiferentes de sus necesidades y no acabamos de despertar a la realidad que las necesidades del agua son también nuestras necesidades.

Las investigaciones sobre el agua hechas por Masaru Emoto permiten visualizar a través de fotografías lo que siempre ha conocido la sabiduría perenne: el agua es sensible y tiene memoria y conciencia. Las fotografías de cristales de agua muestran las cambiantes formas y colores que adquieren sus clusters o agregados de moléculas según el tipo de información que reciben y guardan. Esta capacidad de las moléculas de agua radica en que sus polos positivos y negativos actúan como imanes, adhiriéndose hasta conformar complejos agregados y, como ocurre con los copos de nieve, no hay dos clusters iguales. Cada influencia de orden energético crea un ordenamiento distinto de las moléculas de agua (1).
A nadie sorprende que el agua tomada de un río que fluye libremente se estructure en cristales hexagonales de gran belleza y que el agua de un río contaminado no presente estructuras armoniosas. La integridad y belleza del río de aguas cristalinas está presente en cada una de sus gotas: cada gota de agua de ese río traduce en su pequeña dimensión la misma belleza del río. Del mismo modo, la gota de agua del río contaminado refleja las condiciones del agua en clusters con formas agónicas y colores opacos. No podría ser de otro modo: la parte es un holograma del todo. Si bebiéramos el agua hexagonal produciría en nuestros cuerpos y mentes efectos diferentes que, si bebiéramos el agua del río contaminado, aunque filtráramos escrupulosamente el agua contaminada, porque la memoria del agua guardaría las vibraciones de su deplorable estado previo.
El agua no sólo almacena información sino también guarda sentimientos y conciencia. Los pensamientos, emociones, sonidos, palabras, escritos, música, crean estructuras moleculares geométricas que responden a las vibraciones recibidas. El agua expuesta a vibraciones de odio e ira responde creando clusters asimétricos, desorganizados y oscuros, semejantes a los clusters del agua tomada de ríos contaminados. El agua expuesta a información de amor y gratitud adquiere hermosas estructuras simétricas semejantes al agua de ríos que corren libremente incólumes. No olvidemos que somos criaturas de agua.

La sabiduría perenne transmite a través de mujeres y hombres dedicados a la tarea de recordar y compartir el recuerdo, que todo está vivo y es consciente, que la fragmentación es falacia de mentes que cuando despierten de la pesadilla de la separatividad se darán cuenta que todo es Uno. No puede existir nada fuera del todo, de otro modo no sería el todo. El todo es infinito… es inmutable (…). El todo es Mente viviente infinita: el iluminado lo llama Espíritu (2).
El agua, que constituye entre 70 y 80 por ciento del planeta y de nuestros cuerpos, nos enseña a través del lenguaje de sus clusters que no sólo los contaminantes químicos y bombas atómicas la destruyen junto a toda la vida que ella sostiene, sino que también los pensamientos, sentimientos y palabras la sanan o la enferman. Y si las vibraciones electromagnéticas de amor u odio la sanan o la enferman ocurrirá lo mismo con toda la materia viva que está constituida prioritariamente por agua.
Los cristales de agua de un río contaminado a los que se habla con frases de amor y gratitud transforman sus caóticas estructuras desorganizadas en bellas y luminosas estructuras hexagonales. El ancestral método de reconciliación y perdón Ho’oponopono, tradición de Hawai y de otras culturas con conciencia unificada del Pacífico Sur, adaptado como práctica de sanación por Morrnah Nalamaku Simeona y difundido en Occidente por su discípulo Hew Len, consiste en despertar la conciencia de amor y gratitud con frases dirigidas al Todo: lo siento, perdóname, gracias, te amo. Algo parecido hizo Masaru Emoto con el agua, y los clusters enfermos sanaron en resonancia con la vibración del amor.
Hace cerca de 2 500 años fue escrito en el Tao Te King atribuido a Lao Tse:
La Bondad Superior es como el agua
El agua favorece a todas las cosas y no excluye a ninguna
Permanece en los lugares que otros desprecian
Por esto se asemeja al Sabio
En el vivir halla la felicidad de la vida
En el pensar se asemeja al Profundo Abismo
En la bondad armoniza con todos
En las palabras es sincero
En el gobierno, equilibrado
En el trabajo obra con rectitud
En el caminar encuentra oportuno el tiempo
Siendo así no se opone y la maldad queda olvidada (3).
El Libro de las Mutaciones I Ching de la sabiduría milenaria china,explica el signo K’an, lo Abismal, el Agua: El movimiento del agua va desde arriba hacia abajo. El agua es oriunda de la tierra, pero se encuentra en el cielo, por eso su tendencia es retornar abajo… El agua fluye y no se acumula en ninguna parte; atraviesa sitios peligrosos y no pierde su confiabilidad… El agua fluye ininterrumpidamente y llega a la meta… Así el noble vive en constante virtud y ejerce el negocio de la enseñanza (4).
El agua se mueve, fluye, no trata de prevalecer en ninguna parte, su lugar es el movimiento mismo. No importa si se encuentra en un charco o en la nieve de la cúspide de una montaña, sigue siendo agua. Su constante es el cambio, la transformación. El agua nos enseña cómo debemos vivir. Las palabras que generan los más conmovedores cristales de agua son gracias y amor. Aquello que es beneficioso para el agua en la naturaleza también lo es para el agua que constituye nuestros cuerpos, que hace posible la vida física y sostiene la conciencia. Aquello que crea cristales de agua desestructurados y oscuros crea también en la humanidad conciencias y vidas desestructuradas y oscuras que causan daño en la Tierra.
No sólo estamos agotando los recursos acuíferos desde la perspectiva cuantitativa, sino también los estamos agotando desde la perspectiva cualitativa. Somos seres de agua al igual que todas las criaturas de la Tierra, y en la medida en que mantengamos a la memoria del agua en estado de pesadilla, así también nuestra memoria y la memoria de las criaturas con quienes compartimos el planeta —que es una sola memoria interdependiente con la memoria del agua— continuarán en estado de pesadilla.

Los malos hábitos de vida material y espiritual y el incremento de la edad producen una disminución del agua estructurada del cuerpo y un aumento del agua desorganizada. Sanar nuestros cuerpos y mentes es sanar el agua que sostiene la materia viva que somos. Curemos el agua de nuestros cuerpos bebiendo agua de calidad y proporcionando vibraciones de amor y gratitud al Todo. El agua es portadora de informaciones que absorbemos cuando la bebemos convirtiéndose en una parte de nuestro cuerpo (5).El agua transmite a nuestras células su estado de conciencia.
La calidad física del agua no puede ser separada de su calidad espiritual. La conciencia afecta a la materia. El agua que consumimos no sólo es determinante para la salud del cuerpo sino para vivir en armonía mental y emocional. La calidad del agua que consumimos y no la cantidad que bebamos es un factor determinante del grado de hidratación o de deshidratación del cuerpo, de la alcalinidad o acidez de la sangre, de la oxidación de nuestras células; en otras palabras la calidad del agua que consumimos es un factor determinante para la estabilidad y equilibrio físico, mental y emocional.
El agua que gran parte de la humanidad consume no cumple con los requerimientos biológicos de la vida. La memoria del agua conserva el perfil electromagnético de las sustancias que ha llevado en disolución, aunque ya no estén presentes en ella. Se potabiliza el agua eliminando impurezas, químicos, microorganismos, pero no se transforma el patrón vibratorio de las toxinas que almacena en su memoria y que transmitirá a la materia viva con la que entre en contacto. Es por esta capacidad de memoria que los cristales de agua tratada con los sistemas convencionales presentan estructuras distorsionadas que contrastan con las hermosas estructuras del agua que no ha recibido vibraciones caóticas. Esta agua tratada y purificada por métodos que no toman en cuenta la conciencia del agua, continúa muerta. Es esta agua la que se usa comúnmente no sólo para la higiene personal, sino aún para beber y cocinar. Afortunadamente no sólo tenemos la capacidad de destruir el agua, también tenemos la capacidad de restablecer su esencia proporcionándole los medios adecuados que rescaten sus características originales.
El agua embotellada es usualmente sometida a procesos que tienden a desmineralizarla. Bajo infinidad de etiquetas se envasa en botellas plásticas desechables que se venden en todo el mundo. Es común que las botellas desechables contengan Bisfenol A (BPA), producto químico industrial dañino para la salud usado desde la década de los 60. El uso de estas botellas plásticas genera un alto costo para la vida en general. Al año se producen 28 mil millones de botellas que tardan aproximadamente mil años en degradarse. Para fabricarlas se consumen 17 millones de barriles de petróleo y se liberan 2millones 500 mil toneladas de dióxido de carbono (6).
La mayoría de las personas no tenemos la posibilidad de beber directamente agua pura de manantial sin embotellar. El agua de manantial embotellada ha perdido su memoria original y manifiesta en sus clusters las vibraciones a la que es sometida: vibraciones ajenas al manantial. Sin embargo, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de beber agua que haya recuperado sus características esenciales de conciencia convirtiéndose en agua similar a la de manantial.

Existen sistemas para el restablecimiento de la memoria esencial del agua y de sus características químicas y estructurales, de tal forma que el agua potable de la llave se regenere y convierta en agua semejante a la de manantial. Para lograr esta similitud el agua debe ser en un inicio purificada con filtros que sigan el principio de filtración natural del agua mineral de manantial. Debe asimismo ser alcalinizada, mineralizada, ionizada con aniones, magnetizada, estructurada.
Quienes consumen sistemáticamente agua que ha recuperado sus características físico químicas y su conciencia esencial, experimentan efectos favorables en la salud física, mental y emocional. Si al consumo de agua viva se adiciona una actitud de gratitud y amor, sin lugar a dudas se experimentará una gran transformación. Sanando nuestras vidas, sanaremos la Tierra.
(1)Masaru Emoto y Jürgen Fliege El poder curativo del agua, pdf.
(2) El Kybalión, Editorial Prana México 2019; pp 40, 41, 43.
(3) Lao-Tsē Tao Te King Ediciones Coyoacán 1996; p 37.
(4) I Ching Comentarios de Richard Wilhelm Editorial Hermes, México 1988; pp 196-197.
(5) Masaru Emoto y Jürgen Fliege, op cit p 11.
(6) Datos difundidos por la empresa japonesa Nikken.
bioenergiaholistica.mitiendanikken.com
The post LA CONCIENCIA DEL AGUA – Sanando memorias first appeared on Aída Reboredo.]]>Relax, that’s not your fear, it’s the fear of the flyer (2).
COVID-19, a new type of Coronavirus declared as a pandemic by the World Health Organization, is not an exceptional case in relation to other recent epidemics; nor is it the virus that has produced -so far- the highest mortality rates. This is the seventh global epidemic of the 21st century, beside to SARS in 2003, Avian Flu in its H5N1 strain in 2005, the H1N1 pandemic in 2009, the MERS-CoV in 2012, Ebola and Zika in 2014.
The COVID-19 pandemic shows the imminent need to correct the fragmented state of our consciences, a state that is the origin of the imbalance in our interpersonal relations and with nature. It does not matter if we are or not aware of the interconnection, and unity in which we are intertwined with everything that exists. This interconnection exists, even if we do not take it into account. However, by ignoring it, we produce the climatic and ecological chaos that we are experiencing and of which COVID-19 is just one more consequence among many others.

It is not necessary to grasp the meaning of the Holographic Principle or the String Theory to understand that the part affects the whole and vice versa. We can trust and operate on this perennial wisdom as old as humanity. The power of each person does not depend on the circumstances in which he finds himself, rather it lies in the human capacity to live in peace and harmony with creation, without harming himself or others.
The struggle undertaken by a single individual to live in interconnection is not trivial. The repercussion produced by a personal attempt is not limited to the individual’s visible environment, rather it encompasses the complex scope of quantum reality as well as the world of inorganic beings actively related to our material-spiritual form of existence. There is such a holographic relationship between the part and the whole that nothing is limited to the time and space in which it occurs, hence the thoughts and emotions of an isolated individual are reflected not only in his world, but in the universe. The great power to transform what exists lies in the interconnection. A thought of love and peace nurtured in silence, will resonate throughout the entire creation.
Humanity has survived various massive forms of destruction and has endured suffering without addressing the cyclic causes that originate them. The Coronavirus pandemic is being produced by same root that creates poverty, hunger -even when there are enough resources- and which also generates annihilating wars. The root cause is the lack of love produced by the fragmentation in which we live. Disconnected from ourselves, our neighbor, nature and life in general, we can only create imbalances. Fear generates imbalance and disharmony, while love generates balance and harmony: There is no fear in love; but perfect love casts out fear, because fear involves torment. But he who fears has not been made perfect in love (3).
Restrictive sanitary precautions to control the pandemic compel millions of people to remain at home forcing them to abandon the automatism of their daily routines. This situation allows more free time, promotes solitude and provides the opportunity to rethink their way of life and the quality of their interpersonal relationships. All these favorable effects will impact not only the millions of humans affected, but also the ecological environment in which they exist. Policies to address the spiritual, psychological, and bioenergetic root cause of this pandemic should be added to the sanitary precautions already in place.

If the Coronavirus causes us to react in panic, anger and rejection, we will be recreating the same energies of fear and hatred that originated the pandemic in the first place and that must be corrected. If we accept this pandemic as a by-product of the state of our collective consciousness, then we will be empowered and motivated to generate a healing energy instead of a harmful one. We can psychologically and spiritually confront this pandemic in a different way than usual. However, the energy of our habits constrains us to repeat generation after generation -in complex intergenerational chains- the same emotional patterns in emergency situations: fear, anger, rejection.
If we unlearn this intergenerational pattern of interpretation / reaction and learn new ways to interact with each other and with nature, we will stop the advance of this virus and any other form of damage: territorial wars, poverty and hunger.
What happens in the outside world is nothing but the manifestation and reflection of our thoughts, feelings, words and actions. COVID-19 is nature’s own reaction to the greed, anger and ignorance in which we live. The energy harbored in our hearts is reflected to the outside world, with the same or grater destructive characteristics than the ones which generate them, although with different appearances.
We usually act from the fragmented vision of reality ignoring that the world is a network of interconnections and reflections, as illustrated by the Indra’s Net metaphor. If we correct this false idea of separability and turn it into a conscience of interpenetration, we will live in the perspective of interdependence acting with the kindness that arises from the interconnectedness.
By transforming the self-centered vision into an integrative one we will correct the causes of all evils that overwhelm us. If we give up the egotistical stance based on personal importance and learn respectful ways to interconnect with each other and with everything that exists, we will heal ourselves as individuals, families and communities. In other words, we will heal the Earth. COVID-19 as well as natural, climatic and ecological catastrophes, are manifestations of our state of consciousness and opens a path for reflection that could correct the harmful way in which we relate to other human beings, to animals and to nature in general.

… we have nothing to fear as long as we are connected, because with our connection (we generate) a force that kills all viruses … The connection between us is a natural force that operates against all negative forces … nothing can resist that connection (which) kills all the harmful: spiritual harmful, bodily harmful (…) Our thoughts are the most destructive force or the most positive force in nature … Love, connection, that is the positive force that orders and destroys all negative things. By wanting to connect, with the same thought and the same purpose, we create a field, a force: thought is force, a field, and when we connect our forces, we create a field where nothing can harm us (4).
Global panic states are often generated by circumstances similar to the ones we are experiencing today. Human reactions of fear and anger in the wake of imminent danger generate egregors. An egregor is an organized, intelligent accumulation of energy resulting from a personal vibrational field and which later aggregates with similar vibratory fields. Personal egregors or thoughtforms become autonomous from the individuals who created them. Individuals become prisoners, and unable to be set free keep repeating the same emotional patterns of vibration that originated, sustains, and nourishes these egregors.
The synergistic intelligence characterizing these energetic entities called egregors allows them to consolidate until they become the watchmen of the multitudes astral body. These thoughtformsare obsessors who, along with other visible and invisible forces, ensure that the crowds repeat generation after generation the same thoughts and emotional patterns. As a result, the multitudes come to think and feel as a collective group mind and this unification of feelings and thoughts warrants their permanence in time and space. The egregors are not the only ones being fed by fear and anger, but other inorganic beings as well.
Many entities of the universe, entities that possess consciousness, but not an organism, land on the consciousness field of our world (5). We have a predator that came from the depths of the cosmos and took over the rules of our lives. Human beings are its prisoners. The predator is our lord and master. It has made us to become docile, helpless. If we want to protest, suppress our protests. If we want to act independently, it orders us not to (6).

The Gospels offer the wisdom to free us from the various oppressive entities that serve the same purpose. The evangelists also bear witness to the work of Jesus against the invisible powers that maintain humanity in a state of spiritual and physical imprisonment. The book of Ephesians describes this struggle: For we do not wrestle against flesh and blood, but against principalities, against powers, against the rulers of the darkness of this age, against spiritual hosts of wickedness in the heavenly places (7). The fight is spiritual and psychological in nature in order to renew the physiological, biochemical and bioenergetic structures that support the new non-harmful ways of thinking and feeling.
We are not alone in this fight since we have an army of angels in our favor: No evil shall befall you,
Nor shall any plague come near your dwelling;
For He shall give His angels charge over you,
To keep you in all your ways.
In their hands they shall bear you up,
Lest you dash your foot against a stone (8).
Today we are facing a double challenge: the pandemic itself and the fear to the pandemic. The pandemic is perceived as invincible, like a shadow that could reach us at any time. As a result, it produces the energy of fear that nourishes inorganic beings and strengthens the dominant invisible powers:
for them we are food, and they squeeze us without compassion because we are their livelihood. Just as we raise chickens in chicken coops, so they also raise us in human coops (9) (…) they keep us alive to feed on the energetic flare of our pseudo-concerns (10).
For more than one reason, we must join to transform panic into peace and solidarity. If we deactivate the selfishness and fear with which we are facing this pandemic, if we unite rather than separate further, we will deactivate the power with which the COVID-19 advances. We will also deactivate the power of the visible and invisible forces that keep humanity captive, blind, and fearful of real or imaginary enemies. All battles fought from ignorance leave a positive balance in favor of fear.
We are not alone.
(1) Miguel de Cervantes Don Quixote de la Mancha, IV Centennial Edition, Royal Spanish Academy. Ingramex, Cd México 2004, First part, chap XVIII p 161.
(2) Carlos Castaneda The Active Side of Infinity Suma de Letras, S.L. Madrid 2002 p 376.
(3) First Epistle of the Apostle John 4,18; New King James Version (NKJV)
(4) Dr Michael Laitman Will we have to fear? The World: Coronavirus Epidemic YouTube, March 2020.
(5) Carlos Castaneda, op cit p 318.
(6) id p 362.
(7) Ephesians 6,12 NKJV, op cit.
(8) Psalm 91,10-12 id.
(9) Carlos Castaneda op cit p 363.
(10) id p 367.
The post CORONAVIRUS AND FEAR – Dangerous Allies first appeared on Aída Reboredo.]]>Quédate tranquilo, ese no es tu miedo, es el temor del volador (2).
El COVID-19, un nuevo tipo de Coronavirus catalogado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud, no es un caso excepcional en relación a otras epidemias recientes; tampoco es el virus que haya producido —hasta ahora— las mayores tasas de mortalidad. Esta es la séptima epidemia global del siglo XXI, las otras han sido SARS en 2003, la gripe aviaria en su cepa H5N1 en 2005, la pandemia H1N1 en 2009, el MERS-CoV en 2012, el Ébola y el Zika en 2014.
La pandemia COVID-19 muestra la necesidad inminente de corregir el estado de fragmentación de nuestras conciencias, estado que es el origen del desequilibrio en las relaciones humanas y con la naturaleza. No importa si somos conscientes o no de la interconexión, de la unidad en que intersomos con todo lo existente, porque esta interconexión existe, aunque no la tomemos en cuenta. Al no tomarla en cuenta producimos el caos climático y ecológico que experimentamos y del que el COVID-19 es una consecuencia más entre tantas otras consecuencias.

No es necesario entender el principio holográfico o la teoría de cuerdas para apropiarnos del conocimiento que consiste en que la parte incide sobre el todo y viceversa. Podemos interactuar confiados en esta sabiduría perenne tan antigua como la humanidad. El poder de cada persona no depende de las circunstancias en que se encuentra sino radica en la capacidad que desarrolle para vivir en paz y armonía con la creación, sin dañar ni dañarse.
No es banal la lucha que emprende un solo individuo por vivir en interconexión, porque la repercusión que produce ese intento personal no queda limitado a su entorno visible, sino abarca el complejo ámbito de la realidad cuántica, así como el mundo de los seres inorgánicos que se relacionan activamente con nuestra forma material-espiritual de existencia. Existe tal relación holográfica entre la parte y el todo que nada está limitado al tiempo y espacio en que ocurre, de ahí que los pensamientos y emociones de un individuo aislado se reflejan no sólo en nuestro mundo sino en el universo. Nuestro gran poder para transformar lo existente radica en la interconexión. Un pensamiento de amor y paz que abriguemos en silencio repercutirá en toda la creación.
Durante milenios la humanidad ha sobrevivido a diversas formas masivas de destrucción y sufrimiento sin organizarse para transformar las causas que los originan cíclicamente. La causa que origina ahora la pandemia del Coronavirus es la misma que crea la pobreza y el hambre en el mundo aun cuando existen recursos suficientes; es también la misma causa que genera las guerras aniquiladoras. La causa es el desamor producido por la fragmentación en que vivimos; desconectados de nosotros mismos, del prójimo, de la naturaleza y de la vida en general sólo podremos crear desequilibrios. El miedo genera desequilibrio y desarmonía, el amor genera equilibrio y armonía: ‘En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera al temor, porque el temor proviene de la desconfianza, y el que teme no ha sido perfeccionando en el amor’ (3).
Las medidas sanitarias restrictivas para el control de la pandemia compelen a millones de personas a permanecer en sus casas, lo que produce efectos colaterales favorables para la crisis climática y ecológica. Efectos favorables también para los millones de personas forzadas a abandonar el automatismo de sus rutinas diarias, lo que les concede soledad y tiempo libre, así como para muchos la oportunidad de repensar la forma en que viven y la calidad de sus relaciones humanas. A estas políticas sanitarias deberían agregarse aquellas que transformen el origen espiritual, psicológico y bioenergético de la pandemia.

Si el Coronavirus nos produce miedo, ira, rechazo, estaremos recreando las mismas energías de miedo y odio que lo produjeron y que es conveniente corregir. Si lo aceptamos como un subproducto del estado de nuestra conciencia colectiva, entonces nos empoderaremos y estaremos motivados a generar energía de sanación y ya no más energía de daño. Tenemos la oportunidad de enfrentar psicológica y espiritualmente esta pandemia de una manera diferente a la usual. Sin embargo, la energía de los hábitos nos constriñe a repetir generación tras generación – en complejas cadenas intergeneracionales – las mismas pautas emocionales ante las situaciones de emergencia: miedo, ira, rechazo. Si desaprendemos este modo intergeneracional de interpretación/reacción y aprendemos nuevas formas de interrelacionarnos entre nosotros y con la naturaleza, detendremos el avance tanto de este virus como de cualquier otra forma de daño y perjuicio, incluidas las guerras de conquista de territorios en sus modalidades actuales, la pobreza y el hambre en el mundo.
Lo que ocurre en el mundo exterior es la manifestación, el reflejo de nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. El COVID-19 es efecto, reacción de la naturaleza a la codicia, la ira y la ignorancia en que vivimos cada día. La energía albergada en nuestros corazones se refleja en el mundo exterior, el mundo en que vivimos, con características destructivas de igual o mayor intensidad que como las generamos, aunque con apariencias diversas.
Actuamos usualmente con la conciencia fragmentada desprovista del entendimiento que el mundo es una red de interconexiones y reflejos, como ilustra la metáfora de la Red de Joyas de Indra. Si corregimos esta falsa idea de separabilidad y la convertimos en conciencia de unidad, viviremos en la perspectiva de la interdependencia actuando con la benignidad que surge de la conciencia de interconexión.
Al transformar la visión centrada en el pequeño yo en una visión integradora, corregiremos las causas de todos los males que nos abruman. Si renunciamos a la visión ególatra basada en la importancia personal y aprendemos formas respetuosas de interconexión con todo lo existente, sanaremos como personas, sanaremos a nuestras familias, comunidades y países: sanaremos la Tierra. El COVID-19 y todas las epidemias y pandemias, así como las catástrofes naturales, climáticas y ecológicas, son manifestaciones de nuestro estado de conciencia y nos abre un camino de reflexión que pudiera corregir la forma dañina en que nos relacionamos entre humanos, con los animales y con la naturaleza en general.
‘… no tenemos de qué temer siempre y cuando estemos conectados, porque con nuestra conexión (generamos) una fuerza que mata a todos los virus… La conexión entre nosotros es una fuerza natural que opera en contra de todas las fuerzas negativas… nada puede resistir esa conexión (que) mata a todos los dañinos: dañinos espirituales, dañinos corporales (…) Nuestros pensamientos son la fuerza más destructiva o la fuerza más positiva en la naturaleza… Amor, conexión, eso es lo que ordena la fuerza positiva y destruye todas las cosas negativas. Al querer conectarnos con un mismo pensamiento, un mismo propósito, creamos un campo, una fuerza: el pensamiento es fuerza, es un campo y nosotros conectamos nuestras fuerzas, entonces creamos un campo de fuerzas donde nada nos puede hacer daño’ (4).
Con cierta regularidad se producen circunstancias que generan estados globales de pánico semejantes al que experimentamos en la actualidad. La reacción humana de miedo e ira ante los peligros considerados inminentes genera egregores que a su vez potencian estas emociones. Un egregor es un cúmulo de energía organizada e inteligente que inicia su existencia como resultado de un campo de vibración personal; posteriormente se aglutina con campos vibratorios semejantes. Después de unificarse con egregores generados por pensamientos y sentimientos similares, los egregores personales se independizan de quienes los crearon, aunque sus creadores no logren independizarse de ellos y permanezcan bajo su influencia repitiendo las pautas emocionales afines a la vibración que los formó, que los nutre y los sostiene.

La inteligencia sinérgica que caracteriza a estas formaciones energéticas les permite consolidarse hasta convertirse en vigilantes del cuerpo astral de las multitudes. Se convierten en obsesores que, junto con otras fuerzas visibles e invisibles, aseguran que las multitudes repitan generación tras generación los mismos pensamientos y patrones emocionales; de esta forma las multitudes llegan a pensar y sentir como una unidad. Esta unificación de sentimientos y pensamientos asegura en el tiempo y en el espacio la permanencia de los egregores. Pero los egregores no son los únicos a quienes alimentamos con miedo e ira. Alimentamos también a otros seres inorgánicos,
‘Muchas entidades del universo en su totalidad, entidades que poseen conciencia, pero no organismo, aterrizan sobre el campo de conciencia de nuestro mundo (5). Tenemos un predador que vino desde las profundidades del cosmos y tomó control sobre nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El predador es nuestro amo y señor. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestras protestas. Si queremos actuar independientemente, nos ordena que no lo hagamos (6).
Los Evangelios ofrecen el conocimiento para liberarnos de las diversas entidades opresoras que responden a un mismo fin. Los evangelistas dan asimismo testimonio de la obra de Jesús contra los poderes invisibles que coadyuvan para mantener el estado de encadenamiento espiritual y físico de la humanidad. El libro de Efesios describe esta lucha: ‘porque su lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, contra gobernantes, contra los poseedores de este mundo de tinieblas y contra los espíritus malignos que están bajo los cielos’ (7). La lucha es espiritual y psicológica para renovar las estructuras fisiológicas, bioquímicas y bioenergéticas sustentadoras de las nuevas formas no dañinas de pensar y sentir.
No estamos solos en esta lucha porque contamos con un ejército de ángeles a nuestro favor: ‘El mal no se acercará a ti, ni plaga tocará tu morada, porque Él dará órdenes a sus ángeles acerca de ti para que te protejan en todos tus caminos; en sus brazos te llevarán para que tu pie no tropiece’ (8).

Hoy estamos enfrentando un doble reto: la pandemia en sí misma y el miedo a la pandemia. La pandemia es interpretada como invencible, como una sombra que pudiera alcanzarnos en cualquier momento, por eso provoca la energía del miedo que sostiene a los seres inorgánicos y fortalece a los poderes dominantes: ‘para ellos somos comida, y nos exprimen sin compasión porque somos su sustento. Así como nosotros criamos gallinas en gallineros, así también ellos nos crían en humaneros (9) (…) nos mantienen vivos para alimentarse con la llamarada energética de nuestras seudopreocupaciones’ (10).
Por más de una razón es conveniente unirnos para transformar el pánico en paz y solidaridad. Si desactivamos el egoísmo y el miedo con que estamos enfrentando esta pandemia, si nos unimos en vez de separarnos más, desactivaremos la potencia con que avanza el COVID-19. Desactivaremos asimismo el poder de las fuerzas visibles e invisibles que mantienen a la humanidad cautiva, ciega y temerosa ante enemigos reales o imaginarios. Todas las batallas libradas desde la ignorancia dejan un saldo positivo a favor del miedo.
No estamos solos.
(1) Miguel de Cervantes Don Quijote de la Mancha, Edición del IV Centenario, Real Academia Española. Ingramex, Cd México 2004, Primera parte, cap XVIII p 161.
(2) Carlos Castaneda El lado activo del infinito Suma de Letras, S.L. Madrid 2002 p 376.
(3) Primera Epístola del Apóstol Juan Biblia Peshitta en Español. Traducción de los Antiguos Manuscritos Arameos, Tennessee 2006.
(4) Dr Michael Laitman ¿Tendremos que temer? El mundo: Epidemia de Coronavirus YouTube, Marzo 2020
(5) Carlos Castaneda, op cit p 318.
(6) id p 362.
(7) Efesios 6,12 Biblia Peshitta en Español, op cit.
(8) Salmo 91,10-12 id.
(9) Carlos Castaneda op cit p 363
(10) id p 367
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